Andros presbítero Mysterium vitae
Andros presbítero Mysterium vitae

HOMILIA Ciclo B

CADA DOMINGO LA PALABRA DE DIOS ES CREADORA, NOS RENUEVA, SI LA ESCUCHAMOS CON FE Y SABIDURÍA, PORQUE NOS EL ESPÍRITU DE DIOS NOS VISITA Y NOS LLENA DE GRACIA. APRENDAMOS A ESCUCHARLA COMO MARIA.

 

 

XV ORDINARIO

    Hace unos días oí a un creador de opinión publica hablar sobre la Iglesia Católica. Y este señor que se tiene por muy culto, exponía que lo peor que le había pasado a la Iglesia era el concilio Vaticano II, Pablo VI, y por ende el Papa Francisco. Y lo único bueno en los tiempos recientes, eran Juan Pablo II y sobre todo, Benedicto XVI.

    Así que he interpretado las Escrituras de este Domingo a la luz de este signo de nuestro tiempo, consistente en que el ultramontanismo católico se vuelve a reactivar. 

    A mi juicio hoy la Palabra de Dios nos enseña que debemos evitar tres vicios que envenenan el alma de nuestra Iglesia. Y curiosamente esta triple enseñanza es asumida y defendida plenamente por el concilio Vaticano II.

    Amos nos relata el desencuentro entre la clase sacerdotal y el profeta que es de procedencia seglar, dado que es agricultor y pastor. Pero el profeta habla en nombre del Señor, porque por ese “seglar” también puede hablar Dios. El Concilio Vaticano II nos previno contra el clericalismo, y revalorizo la figura del Seglar puesto que también en él y por él, actúa y habla el mismo Espíritu de Dios. Conceptos como el Sensus Fidei, esto es, el Sentido de la fe, nos permitirían caminar hacia una democratización de la Iglesia en toda regla si esta verdad fuese debidamente desarrollada. Pues todo el Pueblo de Dios podría expresar su sentir sobre determinados temas candentes que tanto nos preocupan hoy, y quizás su respuesta ante ellos, no fuese la misma, que durante años vienen dando los miembros del Alto Clero de nuestra Iglesia. Curiosamente Benedicto XVI cuando era teólogo del Concilio, en el que se empleó a fondo, según parece ignorar el líder de opinión pública citado anteriormente, escribió unos artículos curiosos publicados con el título “La democracia en la Iglesia” y que abundan en esta perspectiva que se nos sugiere hoy por boca del profeta. La conciencia seglar es tan sagrada y está tan abierta a la voz del Espíritu como la conciencia clerical. Y ninguna debería ser ignorada porque todas forman parte del mismo cuerpo místico de Cristo.

    Pablo nos habla no de maldición, ni de condenación, ni de miedo, y menos aún de Pesimismo. Nos habla de Evangelio, esto es, de Buena Noticia, de Bendición, de Redención y Gloria, de Plenitud, de amor y de Alabanza.  El oscurantismo nos es propio del Evangelio, y curiosamente, el Concilio Vaticano II QUE NO CONDENA A NADIE, nos habla de lo mismo. De gozo y esperanza, de luz, y por todo como fruto de escuchar al Verbo de Dios y de vivir inmerso en el mar precioso de la divina liturgia. El concilio busca salvar no juzgar y condenar. Y eso es lo que rebosa hoy de las letras que Pablo nos regala en la carta a los Efesios. 

    Marcos por último nos enseña que no es la imposición ni la coacción el modo de llevar la fe a los demás, revestidos de lujo y poder, y del brazo del Estado. La alianza de la cruz y la espada, no trajo nada bueno a nuestro Iglesia. Pues conocido es que cuando el cristianismo se convirtió por decreto de Teodosio en religión del estado, se transformó en otra cosa. La gente ya no se jugaba la vida por ser cristianos, ahora jugaban a serlo. Y claro una cosa es ser cristiano y otra jugar a serlo. Curiosamente la expansión de la fe se produjo cuando la Iglesia estaba siendo perseguida, llegando a padecer 10 persecuciones brutales en Roma. Si Constantino dio carta de ciudadanía al cristianismo en el Imperio, no fue porque él fuese cristiano, sino porque se percató de que atacar al cristianismo empezaba a ser como atacar a la misma Roma. Dado que ya eran muchos los que profesaban esta religión a pesar de las persecuciones. Y en un contexto de guerra civil, supo utilizar sus artes para procurarse un amplio partido de población que le fuese favorable. Política. El Concilio vuelve al Evangelio. Pues a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. La libertad religiosa es sagrada. Así lo afirma el Vaticano II. La fe no se impone, se propone. La coacción es innecesaria porque la verdad se impone por sí misma. Nuestro poder es nuestro amor. Amor hecho palabra, amor hecho conducta. Así es como se expande el cristianismo primitivo por varios medios, y ese es hoy nuestro camino. Hacen más 10 sonrisas que mil hogueras inquisitoriales. Si de lo que hablamos es de convencer y no de vencer claro. Si vencer es nuestro camino, y no convencer, nada tenemos en común con Cristo.

    Así que hermanos, os prevengo. Si escucháis a estos gestores de la opinión pública, o algún clérigo de más o menos rango, bramar contra el Concilio Vaticano II, sabed que el Espíritu Santo que habla por las Sagradas Escrituras no está con ellos. En cambio lo que el Concilio Vaticano II nos enseña sí está en comunión en las Sagradas Escrituras como queda demostrado hoy. No es ningún error histórico cuanto allí aconteció sino la hermosa visita del Espíritu de Dios que nos renovó para milenios venideros. Que estos dueños de la opinión pública no os confundan ni os engañen. 

 

XIV ORDINARIO

    Cuantas veces los cristianos nos quejamos y nos desanimamos porque consideramos que el ambiente está difícil para los creyentes.  Así que os invito a repasar los textos que hoy hemos proclamado.

    Ezequiel está en Babilonia, ante un pueblo rebelde que puede que le haga caso o puede que no. Pero no por eso deja de proclamar a su pueblo el mensaje que se le ofrece: Escucha Pueblo lo que dice el Señor. No habla porque le escuchen o no, les habla porque el Señor se lo pide. Su ánimo por tanto le viene del Señor. No de las circunstancias.

    El Salmista nos testimonia que está expuesto al sarcasmo de los satisfechos y al desprecio de los orgullosos. Y si no se desanima es porque confía en la misericordia de Dios. Cuantas veces nos desprecian por ser creyentes o cuantas veces se ríen de nosotros por el mismo motivo. Pero la Oración le impide al salmista quebrarse. Tomemos nota de eso.

    Pablo tiene que afrontar las dudas que le nacen de sí mismo. Sus debilidades son el motivo de su desánimo y de su queja. Pero sus miserias no son nada frente a la gracia de Dios. El amor de Dios es lo que le basta. El amor eterno de Jesús resucitado, es su consuelo, frente a sus debilidades. Y este amor lo recrea a cada paso. Y lleno de este amor es capaz además de hacer frente a insultos, penurias, persecuciones, y múltiples dificultades sufridas por causa de seguir los pasos de Cristo. La queja y el desánimo no lo detienen. Si Él está bien, el ambiente no importa.

    Jesús en el Evangelio nos muestra que tus familiares y amigos muchas veces son los más descreídos respecto de tu fe. Son incapaces de mirar más allá de sus ojos, y de ver el misterio de Dios que late en ti. Es lo que tiene ser conocido. Y normalmente tus palabras y gestos no suelen encontrar eco. Jesús en su ambiente convive con la falta de fe. ¿Se desanima o se queja? Se admira de lo torpes que podemos llegar a ser. Y sigue anunciando el Reino de Dios en otros pueblos donde haya gente dispuesta a escucharlo. 

    En todos los tiempos hubo, hay y habrá dificultades para la fe. Y si en algún momento parecía que todos eran creyentes, piensa que quizás, eso ocurría porque la cruz y la espada se daban la mano, y muchos, simulaban una fe que realmente no tenían. La fe es un regalo de Dios que se acepta personalmente y no por decreto ley. Así que no añores pasados mejores, vive tu presente. Dios no se muda ni se va. Si Ezequiel, el salmista, Pablo y el mismo Jesús, hallaron en Él fortaleza, tú puedes hacer los mismo. No te dejes dominar por el desánimo ni conviertas tu vida en una queja permanente. El profeta, el orante, el apóstol y el Mesías, no son unos quejicas. Así que espabila cristiano. No te canses. No te desanimes. No te quejes. Camina. Si la cosa está difícil pon un pie delante de otro y sigue caminando. Y no renuncies a ser lo que eres o quien eres, o no dejes de hacer lo que tienes que hacer, porque el ambiente sea de un modo o de otro. Vive para Dios y amarás como Él ama, sin cansancios.     

 

DOMINGO SAN PEDRO Y SAN PABLO

    Tres son las palabras que me llaman la atención de estas lecturas: Cadenas, combate y profesión. Porque estas tres palabras nos permiten descubrir cual ha de ser nuestra linea de actuación en el mundo como cristianos del Siglo XXI. 

    La primera que analizaremos es “profesión” de fe. Pedro no es perfecto. Pero ha confesado su fe en Cristo delante de sus hermanos. Pedro negará a Jesús, lo abandonará, tendrá que oír aquellas duras palabras: “apártate de mi Satanás”, echará mano de la espada… Pedro es débil, pero sus palabras hoy, como sus lágrimas cuando Jesús lo mire en su Pasión, manifiestan que él cree. Por eso profesa su fe, porque ama a Jesús. Nadie tiene palabras de vida eterna como Él. Según la tradición tratará de huir de Roma cuando Nerón la emprenda contra los cristianos, y aún entonces, tendrá que oír a Jesús decir aquellas palabras “Quo vadis Petrus”, y solo entonces volverá para ser ceñido por el que lo llevará donde no quiera ir. Se puede ser creyente sin ser perfecto. La perfección que se nos reclama tiene que ver con la misericordia y esa hay que empezar por aplicársela uno mismo, si es necesario hasta 70 veces 7. Así comprenderemos que los demás creyentes estarán en nuestra misma situación.

    La segunda que consideraré es “Cadenas”. La fe rompe las cadenas que nos impiden la dicha. Estas cadenas son la tristeza, el pesimismo, la angustia, el miedo, el egoísmo y el odio. Estas cadenas nos encarcelan y torturan. La fe cuando es verdadera rompe nuestras cadenas y nos libera de cárceles donde nunca deberíamos estar.

    La tercera que analizaré es “Combate”. La fe nos enseña a combatir como Pablo nos muestra. Combatir urgido por la fuerza de Dios. Combatir movidos por el Espíritu Santo. Combatir la tristeza con alegría. Combatir el pesimismo con esperanza. Combatir el miedo con fortaleza. Combatir la angustia con la paz. Combatir el egoísmo y el odio con el amor. Combatir la infelicidad con Dicha. Por eso la Palabra de Jesús lo deja claro si crees en mí, si combates en el combate de la fe, serás dichoso: Bienaventurado como Pedro, y la oscuridad de Satán nada podrá contra ti. 

    Así que cristiano descubre que en tus manos están las “llaves” que abren o cierran las puertas del Reino de Dios al mundo. Si profesas la fe, si rompes cadenas y si combates contra la oscuridad, abres esa puerta. Si no lo haces, las cierras. Dios te da la fuerza necesaria, ahora depende de ti. Si amas a Jesús de corazón, apacienta sus Corderos.

 

FUNERAL DE MARIA, MADRE DE ANTONIO, MI COMPAÑERO SACERDOTE, CELEBRADO EN MORATALLA, EN LA VISPERA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO.

    Apenas estuve un año en Moratalla, ejerciendo como párroco solidario junto con Fernando, que aquel mismo año, decidió irse a Roma a estudiar, y ello supuso el colapso del equipo y mi traslado a otra parroquia. 

    Sin embargo en un año aprendí a amaros con toda el alma. Vuestra historia, vuestras fiestas y costumbres, y vuestro modo de ser. Todo eso que constituye vuestra identidad.

    María, cuyos restos mortales están ante nuestros ojos, me mostró el alma Moratallera, junto con otros muchos. Pues su hijo Antonio convive conmigo desde hace dos décadas y muchos hijos de este pueblo, los tengo por amigos, buenos y queridos.

    María me mostró que el alma moratallera es alegre. Sus cantos, sus disfraces, sus historias, sus dichos, su sonrisa, sus muchas caídas así lo pusieron de manifiesto. Nunca olvidaremos los que la quisimos, aquella historia sobre la guapa mujer que tenía los ojos de un burro. Y tantas otras, que sólo evocarlas nos hacen sonreír. 

    María me mostró que el alma moratallera es fuerte porque mantiene viva la esperanza. En nuestros viajes hacia Mazarrón cuando Antonio era cura de mi pueblo, y yo lo era del suyo, me hizo conocer sus sufrimientos, sus trabajos, después supe que había perdido un hijo en su primera infancia. Y me hice cargo de lo fuerte que era esta mujer menuda, pero de gran esperanza.

    María me mostró que el alma de Moratalla es pacífica si no le agredes. El alma moratallera no es agresiva, pero no por ello es pasiva. Tiene conciencia de su gran dignidad. Su carácter era sólido. Si decía sí era sí, pero si decía no, era no. Su sentido de la justicia era muy fino, sobre todo para defender los derechos de toda su gente querida. María era una mujer asertiva, y en las gentes de Moratalla, eso es algo que yo también he percibido.

    María me mostró que el alma Moratallera esta hecha de Amor. Amaba a sus hijos, a su familia, a su pueblo, era difícil sacarla de aquí, salvo si su amiga Flora de la Aljorra la llamaba a pasar unos días con ella. Su amor no era sinónimo de debilidad. El carácter de María era conocido, pero no es menos cierto que quiso vivir sin ánimo de conflictos con los demás. 

    ¿No tuvo pecados?¿Acaso el alma moratallera no los tiene? Evidentemente, los tuvo y los tiene. Eso no es noticia.  Es algo común a cualquier ser humano, y válido para toda ciudad y pueblo.

    PERO AMIGOS, ¿Es este el sentido de las exequias cristianas? ¿Rendir un homenaje a un amigo querido? ¿Hacer un hermoso panegírico a una amiga del alma? ¡NO! Eso nos dejaría vacíos, nostálgicos y deprimidos. Porque al final solo nos quedaría el sentimiento de la pérdida de quien considerábamos un tesoro. Y saldríamos de nuestro templo emocionados pero amargados. 

    El sentido de estas exequias es otro. Sabiendo quien se nos ha ido, miramos a Jesucristo y oímos su voz, que resuena con fuerza en estos momentos. Escuchar a Jesús cambia la vida de Pablo camino de Damasco y cambia la vida de Pedro a orillas del Lago de Galilea. Cuando miramos a Jesucristo resucitado, su luz, eclipsa la oscuridad de la muerte. Pues Él nos muestra que la muerte puede matar el cuerpo pero no el alma. Él es la Resurrección y la vida, el que crea en Él vivirá para siempre. Mirar a Jesús resucitado hoy cambia nuestro modo de pensar y sentir este hecho que nos convoca. Y nos permite descubrir que no debemos buscar entre los muertos a la que está viva. Ni el vacío, ni la nostalgia, ni la depresión, ni la amargura son nuestra meta última. Nuestro destino es la Plenitud. Oír esta buena noticia hoy y pedirla para María, es el sentido de estas exequias cristianas. A María la traemos muerta a esta preciosa Iglesia, pero después de escuchar a Jesús, nos la llevamos viva con nosotros, gracias a la Fe. 

    Moratalla es muy afortunada en eso. ¿Por qué? Porque vive su fe entre dos imágenes singulares. El Cristo del Rayo y Jesucristo Aparecido. El Cristo del Rayo nos recuerda que la muerte nos carboniza, pero también nos hace comprender que en medio de la muerte hay Salvación. Jesucristo Aparecido nos confirma esa buena noticia. Pues Dios en Cristo nos resucita, nos glorifica y nos pone en pie. Encontrarnos con Jesucristo hoy, nos cambia el humor y el corazón como a Pedro y a Pablo. Porque nos hace descubrir que María ha muerto para este mundo, pero nosotros, aun cuando hoy estamos tristes, la volveremos a ver y ese día nos llenaremos de una alegría que nadie nos podrá quitar. Ese día los que ahora lloramos, reiremos y ya, siempre, seremos dichosos. 

    La Palabra de Jesús nos lo asegura. Así que “Escucha Israel”. Escucha pueblo de Moratalla. Estas palabras son fuertes para muchos aquí. Escucha Israel y sabrás hoy que el amor es más fuerte que la muerte.

    Por eso creyendo en la comunión de los Santos me atrevo a hablarte querida “Mariquilla”: Espero que la Rogativa (la imagen amada de María en Moratalla), ponga hoy en tus manos a tu hijo muerto, aquel que te robó la vida en su infancia. Y ella, que tuvo a su Hijo muerto como tú, hoy te lo devuelva resucitado, para que tú puedas compartir su gozo, cuando la Rogativa lo recuperó resucitado y APARECIDO, ante sí. Espero que puedas gozar de los tuyos que se fueron antes de ti. Espero que ruegues por los que dejas aquí y que has amado tanto. Y por último te pido que saludes a la Victoria y a mis hermanos de mi parte, con un beso. Es lo que este “burruchico” (como tú me decías con cariño), te pide que hagas nada más entrar al cielo. 

    Porque como Iglesia, en tus exequias, hoy le pido al Padre Dios que cumpla en ti su promesa de Salvación. De modo que vivificada por el Santo Espíritu, tú, Hija hermosa de Moratalla, oigas hoy a Jesucristo resucitado y aparecido decirte gozoso: María, no temas Hija, ahora ya estás conmigo para siempre en el paraíso.  Un beso tesoro.

 

DOMINGO SAN jUAN BAUTISTA

    Ser Cristiano en el Siglo XXI, supone un reto como cada época ha supuesto el suyo. De ahí que hoy la Palabra nos permita a todos, descubrir cuales son las pistas a tener en cuenta en el tiempo que vivimos para afrontar nuestra existencia.

    Lo primero a considerar es que el cristiano del siglo XXI ha de ser una persona capaz de hacer frente a los miedos. Un cristiano tendrá que arrancar y arrasar, destruir y demoler. ¿El qué? Lo que nazca del egoísmo y del odio en el plano personal o social. Y para eso hace falta valor. Porque para amar hace mucha falta ser valiente. La fortaleza y el amor son parejos. Pues sin fortaleza el odio y el egoísmo con sus miedos nos comen. 

    Lo segundo a considerar es que el cristiano del siglo XXI ha de ser una persona que ame a Jesucristo, aunque no lo vea. Lo ama, cree en Él, y se alegra con la esperanza gozosa que Jesús insufla en su corazón. El cristiano del siglo XXI no está puesto para mandar gente al infierno sino para anunciar a todos la Salvación que Jesucristo supone. La Salvación de todo lo verdadero, todo lo bueno y todo lo bello, que hay en nuestro mundo. Ser un hombre del Espíritu de Dios es esto, como ayer significó ser profetas. 

    Lo tercero a considerar es que el cristiano del Siglo XXI  ha de ser una persona hecha a convivir con el misterio como Zacarías. Porque Dios interviene en nuestras vidas. Y eso hay que saber verlo, aunque uno no sepa controlarlo. No podemos dejarnos llevar por la mentalidad de algunos que quieren arrinconar el misterio, encerrando lo sagrado en un campo de concentración, con los hornos crematorios como única salida. 

    Lo cuarto a considerar es que el cristiano del siglo XXI ha de ser una persona llamada a ser luz de las naciones. No ha de ser una luz privada. Sino una luz global, abierta a todos y para todos. Y aunque ello le conduzca a sentirse fracasado, su fuerza que brota del Señor ha de llevarlo a volver a encenderse. Porque de lo contrario la oscuridad se apoderará de todo y de todos. 

    Lo quinto a considerar es que el cristiano del siglo XXI ha de ser una persona que no va de santo en vida por el mundo. Normalmente los que hacen esto, sean clérigos o seglares, son pozos repletos de soberbia. Un cristiano prepara los caminos al Señor, pero sabe que, no merece desatar la correa de las sandalias de Jesús, porque siempre está expuesto a cometer errores. Cuando deja de amar. Aún así se sabe vaso de barro, pero lleno del agua fresca de la Gracia de Dios. El cristiano de este siglo está llamado a ser un vaso de barro lleno de agua fresca para el sediento que soporta el calor agobiante del estío. 

    Lo sexto a considerar es que el cristiano del siglo XXI ha de ser una persona que no está muda. Que abre su boca para cantar ante todos los que lo quieran escuchar, las bendiciones y maravillas que Dios ha hecho y hace en Cristo, en aquellos que le abren el corazón. 

    En definitiva, Cristiano del siglo XXI es una persona que no se encierra en un castillo porque el mundo le ha dado la espalda o incluso lo combate. Cristiano del siglo XXI es el que mira al mundo como un pastor, que lo mima, lo cuida, y cuando se pierde lo busca, aún a riesgo de poner en peligro su misma vida. Porque el mundo merece ser salvado, pero eso sólo se entiende cuando es amado. Entonces no te da igual lo que le pase, y si es preciso derramas tu sangre por él, Juan Bautista, como Jesús, lo hizo. Ahora nos toca a nosotros. 

 

XI ORDINARIO

    Queridos Hermanos: Hoy la Palabra de Dios nos enseña como podemos reconstruir una parroquia. Porque nos muestra como el Reino de Dios se instala en nuestras vidas.

    Por eso no echéis en saco roto los consejos que se nos regalan este Domingo. Pues una parroquia siempre ha de estar en estado de permanente reconstrucción.

    Ezequiel y el Evangelio, nos enseñan a no despreciar nunca lo pequeño, a saber valorar lo humilde. Jesús era un solo hombre en un rincón del imperio romano, y muchos siglos después aquí seguimos. Y hoy, extendidos por todos los rincones del planeta. El mismo Espíritu de Dios que alentaba en Jesús, porque Él nos lo ha regalado, alienta hoy en nosotros. Lo pequeño hay que cuidarlo y mimarlo, pues de algo humilde, surgió la grandeza. Dios lo quiere y Dios lo puede.

    Pablo en la segunda a los Corintios nos enseña que en medio de la misión nunca hay que dejar de confiar. Nunca hay que dejar de trabajar porque consideremos que no veamos los frutos. Nuestro trabajo nace de la fe y en la fe se desarrolla. No ver, nunca tiene que desanimarnos. Creer y confiar en Dios que está en lo que hacemos es lo que debe guiarnos. Jesús siempre confió en el Padre y no se guió por sus ojos. Lo último que vio aquí con sus ojos de carne fue el fracaso y que todos lo abandonamos. Pero su fe, su confianza en el amor del Padre, le llevó a poner su espíritu en sus manos. 

    Además el apóstol en su segunda parte nos enseña que si queremos que una parroquia crezca hemos de agradar al Señor con nuestra vida. Y es que una parroquia donde la gente no se ama, donde la gente se odia, se apuñala y se critica no es atractiva y espanta. Cuando nos amamos sonreímos, pero cuando no lo hacemos sufrimos. Un infierno no llama. Vivir en la Gloria, cautiva. Este es el aroma que nuestra comunidad tiene que desprender. El punto de partida. Por el amor dice Jesús conocerán que sois discípulos míos y creerán. La miel atrae mas que el vinagre. Jesús amo hasta el extremo, por eso quizás tantos le seguimos a pesar de nuestras debilidades y miserias. Su amor no se asusta de nuestra imperfección. Y el nos dice amaos unos a otros como yo os he amado. Así lo agradamos. 

    El Evangelio nos ofrece dos consejos más. No perder nunca las ganas de trabajar y plantar, pero a la vez, saber tener paciencia. Ambas cosas son necesarias. Sin esfuerzo y trabajo, nada esperes. Pero sin paciencia, lo único que lograrás será arrancar las raíces de la semilla, de tanto hurgar a ver si ha germinado. Trabajo Paciente. El siguiente consejo es hablar de manera que la gente te pueda entender y ofrecer explicaciones a los discípulos sobre el Reino de Dios y su justicia. Algunos se empeñan en hablar a la gente en “latín” o en categorías que nadie entiende salvo ellos. Error. Jesús se explicó con paciencia, se hizo entender, y no se canso nunca de trabajar por el Reino. Supo ser paciente con Pedro, que a veces creía y otras no, a veces se confundía y muchas menos, acertaba. A veces decía quererlo y luego lo traicionaba, para volver a amarlo después. Y aunque no lo entendía la mayoría de las veces, aún así, Jesús le explicaba, y trataba de lograr que pudiese comprenderlo. Pedro somos todos nosotros. Y para nosotros, los cristianos, los que no lo son o están en camino de serlo, deben ser Pedro. 

    Parece que a Dios hoy no le es ajena la vida de nuestra parroquia y por ello, expresa su opinión, que si somos sabios escucharemos con fruto. Dios en Cristo habla hoy en nuestra asamblea para que todos tomemos el pulso de nuestra comunidad, y con estos consejos que se nos han dado, analicemos como está nuestro corazón de cara a la misión de anunciar el Reino de Dios y su Justicia. 

 

X ORDINARIO

    Queridos amigos. Una vez oída la Palabra descubrimos gracias a ella cuales son los efectos del Pecado sobre nosotros. 

    El primero nos lo muestra el Génesis. El pecado nos hace tenerle miedo a Dios. Adán y Eva lo corroboran. El tenerle miedo a Dios nos arroja del paraíso que es la vida, cuando la relación con Dios pivota sobre el amor. Muchos cultos politeístas y monoteístas han vivido como paganos, esto es, como si Dios no nos amara. Teniendo miedo a lo Sagrado, lo poderoso, de quien hay que defenderse por medio de ritos religiosos. Lo que nos ha conducido al ateísmo tan actual en que vivimos, pues mantener vivo el mundo de lo religioso supone vivir toda la vida bajo la angustiosa sombra del miedo, un sentimiento profundamente destructivo. El grito del Vitalismo ateo de nuestro tiempo va por aquí. Pero he de decir que su proceder está equivocado. Porque negar un teísmo determinado no supone tener que excluir de la vida al Dios verdadero. El pecado nos hace ver el rostro del Dios verdadero deformado, sin ser capaces de mirarlo con amor. Sólo con miedo. 

    El segundo nos lo muestra Pablo en la segunda carta a los Corintios. El pecado nos hace creer que la vida se destruye, que se descompone, que se acaba con este mundo que nuestros ojos contemplan. El pecado nos lleva a pensar que todo es para nada. Y eso es así porque nos lleva a negar a Dios. Cuando excluimos a Dios de nuestra vida para deshacernos del miedo que nos hace sentir, perdemos cualquier referencia de eternidad. El paganismo politeísta y monoteísta, muchas veces, aspiraba a ser religioso para tener contento a lo Sagrado de modo que su vida aquí se desarrollase sin tribulaciones. La vida del más allá, era un asunto, discutido y no obligatorio para todos, aunque en muchos latía ese afán de lo eterno (como demuestra la cultura Egipcia). Pablo cree y por eso habla, y dice alto y claro que Jesucristo ha resucitado y nos resucitará a nosotros, y que nuestro destino no es la nada sino la gloria. Que nos aguarda lo eterno. Esta esperanza nos la roba el pecado, cuando nos dejamos cautivar por él. Destruyendo en nosotros cualquier atisbo de eternidad.

    El tercero aparece en la parte central del Evangelio de Marcos. El pecado nos lleva a pensar que Jesús está desquiciado, que es un loco, o nos induce a considerar que está poseído por Satanás. El pecado nos lleva a creer que Jesús es lo peor que le ha pasado a la humanidad; como afirman tantos partidarios de la cristianofobia hoy, que estiman que el cristianismo ha envenenado a la cultura occidental, sin aportarle nada bueno. Son los lectores del "anticristo", no del mitológico, sino del texto que ha convertido a muchos hoy en una nueva suerte de "Celsos". Que cada vez que toman la palabra es para atacar al cristianismo: su mensaje, sus instituciones o las personas que lo integran. 

    El cuarto y último efecto aparece al final del Evangelio. El pecado nos lleva a considerar que el mundo se divide entre los míos y los otros. Jesús está amenazado por los "otros", que lo tienen por loco y endemoniado, y los "suyos" con su madre a la cabeza a van a salvarlo de los "otros". Pero Jesús les hace ver que para el que vive en la voluntad del Padre no existen los extraños. Porque todos pueden ser familia si se deciden a vivir inmersos en el amor. El amor excede la familia, el clan, el pueblo, la región y la nación. El amor universaliza. El pecado divide y enfrenta. Bien decía un sabio que el concepto nación es hijo de la mitología que un grupo admite como verdadera, porque quiere pelearse con sus vecinos. Jesús no es de esos. Por eso no derrama su sangre solo por "vosotros" (los judíos que son "pocos"), sino también por "muchos" (todos los demás que no somos basura como aquellos judíos pensaban, ya que ellos eran el pueblo elegido, olvidándose de la enseñanza de los profetas que les dijeron que eran elegidos para salvar a los demás). Esto nos ha de servir también de advertencia a nosotros los cristianos, para que no caigamos en aquel error judío y llegamos a pensar que fuera de nosotros no habrá salvación. Dejemos a Dios ser Dios.

    Así que cuando el pecado nos visite, ya sabemos que hacer. El Génesis nos lo enseña al final, y la imagen de la Purísima también: písale la cabeza a la serpiente. Si ves que tienes miedo de Dios, písale la cabeza siendo amigo de tu Dios. Si ves que la desesperación se apodera de ti, písale la cabeza con una esperanza contra toda esperanza. Si ves que la cristianofobia te cerca, písale la cabeza haciendo de Jesús tu camino, tu verdad y tu vida. Si ves que la división quiere imponerse en tu entorno, písale la cabeza amando como Jesús nos ha amado. Pisa siempre la cabeza de la serpiente. No lo olvides jamás. De ella sólo sacarás veneno.  

 

CORPUS 

    Queridos amigos (como nos diría Jesús el Señor), la Sagrada Escritura hoy nos explica por qué la Eucaristía es el tesoro de la Iglesia.

    El Exodo nos enseña que la Eucaristía es nuestro tesoro porque es la prueba que Jesús nos ha dejado para que nunca olvidemos que Dios es nuestro aliado. La Eucaristía es el signo vivo de la Alianza de Dios con los hombres. Nunca estamos solos. Sólo lo estaremos si queremos. Pero Dios está con nosotros. La Eucaristía lo proclama real y misteriosamente. Si quieres descubrir que no estás solo celebra la Eucaristía. Y verás que Dios y tus hermanos están contigo.

    El Salmo nos enseña que la Eucaristía es nuestro tesoro porque es el Banquete de acción de gracias a Dios por estar con nosotros. La Iglesia nace en torno a la Eucaristía ella es su cimiento. Es la Pascua del Señor que pasa por nuestro lado salvándonos. Sin Eucaristía no hay Iglesia. Porque ella es su cimiento. La Iglesia es el Banquete que Cristo Jesús convoca para celebrar que Dios está con nosotros y pasa salvándonos. 

    Hebreos nos enseña que la Eucaristía es el tesoro de la Iglesia porque nos pone en contacto directo con el que derrama su Sangre por nosotros. Los paganos politeístas y los monoteístas filo paganos, ofrecen sacrificios sangrientos para aplacar la Ira de sus dioses. El miedo los mueve a ello. El temor es el fundamento de su relación con Dios. Pero lo que nos salva no es la sangre de animales sacrificados. Lo que nos salva es el amor de Dios manifestado en Jesús que se ha sacrificado por nosotros, con tal de hacernos comprender que nos ama hasta el extremo. Jesús transforma el horror del sacrificio en el amor eterno que como una fuente brota de sus sagradas llagas en la cruz. Hacemos memorial, actualizamos su amor por nosotros. Comprendemos que en Jesús Dios solo sabe amar. Y dejamos de ser paganos al descubrir que con Dios tratamos desde el amor y nunca desde el temor. Donde hay amor no hay temor nos dirá Juan el Evangelista. Y la Eucaristía nos enseña eso. Si quieres aprender como Dios te ama en Jesús el Nazareno, siéntate a su mesa, la de su palabra y el pan de vida, y disfruta de su Banquete, en el que su amor nos alimenta. Un amor como ningún otro. Un amor que llega hasta dar la vida por ti, seas su amigo o su enemigo. No hay mayor amor que llega hasta el sacrificio de la Cruz por salvarte. Ante tal amor, el pecado se esfuma, se desvanece. 

    Marcos nos descubre que la Eucaristía es un tesoro porque nos transmite una gran sabiduría para vivir. El desamor nos crucifica, nos hace vivir en el infierno. El amor nos glorifica porque nos lleva a entregarnos y derramar nuestra sangre por amor. Los mártires aprendieron esta lección amando a los demás a este ese extremo. No son mártires los que mueren matando como nos pretenden enseñar personas que se figuran ser religiosas declarando sagrado el odio a los demás. La religión no es terrorismo. Quien vive eso, nada sabe del Dios verdadero. Si quieres saber que es el Cielo, si quieres convertir la vida en un paraíso, ama. El amor nos convierte en ciudadanos del cielo, el desamor nos hace esclavos del infierno. El amor glorifica a los demás, el desamor los crucifica. Caritas, que es la parroquia amando a los demás, aprende de Cristo esta lección. Por eso ama como Dios nos ha amado en Cristo Jesús. “Amaos unos a otros como yo os he amado” y seréis glorificados como Jesús. Esa sabiduría nutre a Caritas. Y por eso hoy es el día de la Caridad. Amar es orar. Y orar es amar.  Vivir inmersos en el amor de Jesús nos impulsa a amar a los demás. El pecado es dejar de amar. Porque quien echa al amor de su vida, echa a Dios de su alma. Porque Dios es amor y el amor es Dios. Quien ama aunque no lo sepa arde en el fuego sagrado del Espíritu Santo y se hace con Él, una hermosa llama de amor viva. Por eso en Cáritas la Iglesia te enseña a tomar tu vida en tus manos, a dar gracias por ella a Dios y a continuación, te lleva a partirla para darla a los demás con alegría. Donde hay amor hay alegría y vida, y donde hay desamor solo hay dolor y muerte. El amor y solo el amor, es la fuente de la dicha. Si no amas eres pecado. Si amas eres santo. La Eucaristía borra el pecado porque te lleva a sintonizar con el amor. 

    Así que la enseñanza que nos transmite el Evangelio hoy nos lleva a descubrir por qué hay que prepararse bien para participar en la Eucaristía o en la Fracción del Pan, como también la llamamos durante un tiempo. No podemos acceder a ella con desconocimiento o por rutina. Uno no disfruta del amor de otra persona así. Los enamorados preparan sus encuentros, los miman, se predisponen, incluso podríamos decir que se sugestionan. Debemos implicarnos hasta las “trancas” para que broten de nuestra alma sinceros  cantos e himnos. Para dar culto en espíritu y en verdad. Esa participación plena, nos santifica. Esa es la clave de la liturgia verdadera. Así nos lo enseña el Concilio y así debemos vivirlo. 

    Ojalá y que descubramos todos por qué la Eucaristía es nuestro tesoro, el tesoro de la Iglesia, un tesoro que Dios nos ha regalado. Ojalá y que niños, jóvenes y adultos nunca dejemos de lado este tesoro. Porque nada es más triste que tener un tesoro a nuestro alcance y no saber aprovecharlo. Este es el mensaje que esta solemnidad nos transmite hoy. La Sangre de Jesús se ha vertido porque su divino amor se ha derramado para siempre sobre nosotros. Él murió desangrado porque vertió sobre el mundo hasta la última gota de su amor. La cruz de Jesús es la mayor prueba de amor que existe, nada más puede hacer para hacerte descubrir que te ama, y que amar es lo máximo a lo que puedes aspirar para poder vivir en plenitud. Su Sangre derramada lo significa. Católico nunca olvides esto. Si hoy tienes oídos para oír: ¡Escucha!.

 

SANTISIMA TRINIDAD

    Amigos hoy la Palabra nos coloca ante el misterio de Dios.  

    En el Deuteronomio se nos ofrecen cuatro verdades acerca del Dios verdadero. 

    La primera es que es el CREADOR del universo. Esta algunos hoy la ponen en duda porque dicen que no necesitamos apelar a Dios para entender como empezó todo. Pero aunque hoy podamos llegar a la explosión primigenia con nuestra ciencia, nos resulta imposible entender que hubo antes, dado que no existía ni espacio ni tiempo, ni materia como la conocemos hoy. Y por tanto sin eso, la ciencia resulta imposible. Si es que hubo fuerzas estructurantes del universo como afirman otros, ya había algo, y es algo, si existe, ¿de donde viene?. Ya lo dijo Parmenides de la Nada no sale Nada. La nada no es algo, es nada. Si fuese algo, ya no sería nada. Así que para responder a la pregunta de ¿por qué existe todo y no más bien la nada? La Palabra nos responde hoy porque Dios es CREADOR. Eso sí al parecer de un universo que se auto organiza, según nos enseña la ciencia, pues si nosotros, creyentes, sabemos quien y qué hizo, la ciencia nos va mostrando poco a poco, como lo hizo. Sobre todo esto los que me conocéis sabéis que he escrito en diversas ocasiones, y es hermoso descubrir que Dios ha puesto en marcha un universo capaz de presentarle con el tiempo, un ser inteligente y libre, con el que Dios pueda dialogar en nombre del todo, como un tú verdadero ante Él. 

    La segunda enseñanza es que Dios no está mudo sino que se comunica. Y de hecho nos ha dicho que nos ama hasta el extremo, muriendo por nosotros en una Cruz. Dios no es silencio, es COMUNICACIÓN.

    La tercera enseñanza es que Dios nos quiere libres de injusticias y de esclavitudes. Algunos se han puesto muy dramáticos diciendo que mientras mueran los niños por la injusticia nunca creerán en Dios. ¿Sabes porque Dios no corrige eso? Porque si lo hiciera Tu y yo no seríamos libres. Las injusticias ocurridas en el mundo son obra nuestra. No de Dios. Es muy fácil jugar a realizar una traslación de la culpa. De hecho nos gusta mucho hacerlo. Por ejemplo los terroristas dicen que los responsables de sus monstruosos actos somos nosotros que les obligamos a actuar de esa forma. Cualquier persona sensata descubrirá que eso es mentira. Nos gusta ser marionetas de otros, para no hacernos responsables de que con nuestras decisiones equivocadas nos convertimos en monstruos. Y por eso Dios es un fácil escape para culparle de todos los males que muchas veces engendran nuestro odios y nuestros egoísmos, frutos de nuestra libertad y nuestra inteligencia pervertidas. Dios te hace libre para que lo seas, si quieres agradarle, no uses tu libertad para ser injusto con los demás. Dios es LIBERADOR.

    La cuarta enseñanza es que Dios nos quiere felices. No infelices. Porque hay muchos que piensan que servir a Dios consiste en vivir en un estado de perpetua mortificación.

    El Salmo además nos muestra que Dios es misericordioso y no un puritano fariseo, justiciero e inmisericorde. Dios en Cristo se sienta a comer con pecadores, con publicanos y prostitutas. Pero algunos en la Iglesia se empeñan en que Jesús, hecho comunión, no pueda entrar nunca en el corazón del pecador para sanarlo. El fariseismo de Simón, se reedita en ellos.

    Pablo en Romanos nos revela que Dios es un Espíritu que nos hace llamar a Dios “papá”. Es decir que nos libera de relacionarnos con lo divino desde el temor y el miedo. El Espíritu de Dios no viene a aterrarnos sino a glorificarnos. Dios es vitalismo en movimiento. El vitalismo que nos infunde esperanza a cada paso que damos en la vida. Y ganas de vivir gozosos e ilusionados.

    Dios es en definitiva según nos enseña el Evangelio de Mateo: El Amor Eterno que se derrama en Cristo sobre todos nosotros. En el Bautismo se derrama sobre nuestra cabeza agua. Esa agua hoy es signo del amor de Dios que nos visita. Que se vierte sobre todo aquel que no lo rechaza, y que lo solicita. Dios nos ama a todos sí, pero, no se impone a nadie. Si tu no le das permiso, Él nunca viola tu libertad. Debes darle permiso. Entonces y solo entonces, entrará. 

    Así que su misterio trinitario se ajusta a estos simples ejemplos: un sistema de riego. Un sistema de riego tiene tres elementos necesarios: el pantano, el canal y el agua. El pantano es el Padre. El canal es el Hijo. Y el agua es el Espíritu. La Trinidad es un sistema con tres partes independientes a la vez que entrañablemente unidas porque si no el sistema no podría existir. Otro ejemplo es nuestro modo humano de amar. Yo pienso con amor de ti, y eso activa mis sentimientos amorosos por ti, que luego te expreso por hechos y palabras a ti, contagiándote en ese instante mis sentimientos de afecto y provocando una respuesta en ti. Pensamiento, sentimientos y conducta. El Padre es el amor que piensa. El Hijo es el amor que se expresa con hechos y palabras. Y el Espíritu es el sentimiento amoroso que al expresarse se contagia. Ya ves como eres Imagen y Semejanza de Dios: por tu forma de amar con sencillez. La Trinidad es Dios amando. Y este amor nunca se apartará de nuestro lado, estará siempre ahí todos los días junto a nosotros hasta el fin del mundo. Esto es lo magnífico de esta historia.

    Así que ahora piensa: Dios me ama, pero ¿me amo yo como Dios me ama a mí? Porque a veces ahí radica el verdadero problema. Aunque Dios me ama hasta dar la vida por mí, yo me odio. Y su amor que está y es real, no lo percibo, porque no me miro a mi mismo con los ojos que Él me mira. Aprendamos a hacer eso, ese el misterio de Dios, aprender a amarme a mí y a amar a los demás. Entonces sabrás lo que es disfrutar de la gloria de Dios. 

 

PENTECOSTES

    Queridos hermanos la Pascua culmina enseñándonos como es posible convivir con el AMIGO que dulcemente nos enamora porque está resucitado. La respuesta es el Espíritu Santo. Ese es el que hoy nos hará conectar con Jesús. Ese es el que nos meterá en el corazón de Dios cuando haga vivir en nosotros al Hijo de Dios para que podamos llamar a Dios: ¡ABBA!. Cuando rezamos el Padre Nuestro, el Espíritu de Dios hace que Jesús lo pronuncie por nuestra boca, y en esos instantes, entramos en el corazón del Padre, donde Jesucristo intercede por todos nosotros. La Pascua nos enseña pues que el camino hacia Dios hoy es el Espíritu Santo. El encuentro con Dios hoy es gracias al Espíritu porque sin Él es imposible hoy acceder a Jesús y al Padre. EL ESPIRITU DE DIOS ES LA VOZ DE DIOS QUE NOS HABLA HOY EN EL MISTERIO QUE SOMOS.

    Así que es fundamental aprender a desentrañar la voz del Espíritu Santo. Saber identificarlo para seguir sus susurros. Discernir su presencia. La riqueza de la Escritura en esta jornada las coordenadas básicas para aprender a descubrirlo.

    El Génesis nos enseña que el Espíritu de Dios no es amigo de la uniformidad. Sino de la diversidad porque esta es riqueza, y la uniformidad nos empobrece.

    El Exodo nos enseña que el Espíritu Santo es amigo de la alianza entre Dios y el hombre, y no lo es de que el hombre y Dios sean enemigos. Porque la plenitud del hombre depende de su amistad con Dios, pues sin ella, se convierte en una mera pasión inútil. 

    Ezequiel nos enseña que el Espíritu de Dios es amigo de que los sepulcros se queden vacíos. Es enemigo de la muerte y su descomposición. Es amigo de que todos resuciten y vivan en plenitud. El Espíritu Santo es amigo de la vida porque como nos enseñan hoy los Salmos es creador de la Vida. 

    Joel nos enseña que el Espíritu Santo es amigo de que nos salvemos todos, no solos, cada uno por su lado, sino en común, como un pueblo unido, como una familia. El Espíritu Santo promueve entre todos nosotros la familiaridad, la creación de  lazos familiares, porque sin ellos la salvación es imposible.

    Romanos nos enseña que el Espíritu de Jesús es amigo de la oración. Porque aunque no sepamos que decir, aunque solo estemos en silencio Él pone ante el Padre nuestras agonías e inquietudes. Y sabe que ese silencio acompañado, a nosotros, nos infunde esperanza y fortaleza.

    Juan 7 nos enseña que el Espíritu de Jesús es amigo de que nuestro corazón esté saciado de agua viva. Es imposible tener al Espíritu Santo contigo y no estar lleno de vitalismo: de alegría, de paz, de esperanza, de fortaleza y de mucho, mucho amor. Los que arden en el fuego del amor, aunque no lo sepan, están llenos del Espíritu de Dios.

    Hechos de los apóstoles nos enseña que el Espíritu de Dios es amigo de la unidad en la diversidad. Es partidario de una globalización del amor donde nadie quede al margen ni descolgado. Y donde cada cual pueda seguir siendo quien es. 

    Corintios nos enseña que el Espíritu Santo es amigo de que todos busquemos el Bien Común y no cada uno nuestro interés particular. La avaricia, en tanto que egoísmo, es cancerígena. Es destructiva. Solo podemos lograr la verdadera unidad en la diversidad cuando el Bien Común se convierte en una aspiración irrenunciable. Y en la construcción del mismo se requiere de todos y de las capacidades que cada cual pueda aportar.

    Juan 20 nos enseña que el Espíritu de Jesús es amigo de visitarnos cada Domingo, de hablarnos al corazón ese día, de ponernos en marcha, para que llenemos el mundo de misericordia, convirtiéndonos en la oferta de paz de Dios al mundo. 

    Gálatas nos enseña que el Espíritu de Dios es amigo del amor, la alegría, la paz, la comprensión, la servicialidad, la bondad, la lealtad, la amabilidad y el dominio de sí. Porque todo esto nos hace felices y no nos destruye.

    Juan 15 nos enseña que el Espíritu de Jesús es nuestro defensor. Es amigo de la Verdad. Procede el Padre y da testimonio de Jesús. El Espíritu es amigo de guiarnos a la verdad plena, porque aún nos queda mucho que saber, y mucho que evolucionar, que descubrir y que madurar. Aún resta mucho primitivismo en nuestros juicios y demasiada necedad guía nuestros pasos. La voz que resuena por la boca del Espíritu de Dios es la voz de Jesús y está se oye en nuestra conciencias y en el consenso con nuestros hermanos. 

    En definitiva el Espíritu Santo es amigo del Amor. Porque Dios es amor. Por eso quien ama vive en el Espíritu Santo y quien no ama no lo hace. Si oyes la voz del Espíritu de Dios amarás porque descubrirás que:

  1. El amor te hace sabio.
  2. El amor te permite entender a todos.
  3. El amor es tu mejor consejero y te transforma para los demás en el consejero que necesitan.
  4. El amor te hace fuerte, y te descubre que si no queremos que todo se destruya, el amor debe hacerse fuerte como la muerte.
  5. El amor te inunda de la ciencia que entiende a la perfección el corazón del hombre y como éste puede relacionarse consigo mismo, con los demás, con el mundo y con Dios, con total acierto.
  6. El amor te vuelve piadoso porque te hace misericordioso con el otro que sufre a tu lado.
  7. El amor te descubre que lo peor que te puede pasar es perderlo, porque sin amor, nada bueno, verdadero y bello, cabe esperarse. El amor te infunde el temor de caminar fuera de su senda. Igual que el enamorado temer perder la compañía de su amada, del mismo modo, el amor te hace temer perder su sagrada compañía, porque el Espíritu de Dios, te enseña que el amor es Dios y Dios es amor. Y sin amor no hay plenitud.

 

    Los famosos siete dones del Espíritu Santo son las virtudes que el amor despliega en nosotros cuando permanecemos en Él. 

    Así que de este modo concluye la Pascua para todos nosotros. Enseñándonos a descubrir el camino de Jesús resucitado hoy, adquiriendo la capacidad de discernir sus huellas, bajo la guía del Espíritu Santo. Así es como podremos gozar la preciosa experiencia que nos fue prometida en el Santo Sepulcro: “lo veréis”. Ojalá y que el Santo Espíritu de Dios os conceda a todos poder gozar siempre de la gloriosa presencia del Resucitado, que tan “dulcemente nos enamora hoy, como una llama de amor viva”. 

 

Contacto

ANDROS Mysterium vitae
MURCIA (España)

Correo electrónico: katolikos@icloud.com

katolikos@hotmail.com
 

Presbítero Católico

Nuestra oferta

En www.bubok.es podrás encontrar todos mis libros publicados. Los que aún pueden adquirirse porque no se han agotado las ediciones. Basta que busques por mi nombre:

Andrés Marín Navarro.

ANDROS Mysterium vitae en redes sociales :

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© ANDROS Mysterium vitae