Andros presbítero Mysterium vitae
Andros presbítero Mysterium vitae

¿ORIGEN DE LA NAVIDAD?

Capeando esta postmodernidad que a veces se revela tan vetusta y absurda cuando encierra un caudal de sabiduria enorme que no sabe aprovechar adecuadamente.... 

 

 

PRÓLOGO

    Ya llegan estas fechas tan entrañables para mí (aunque confieso que me cansan los tediosos banquetes tan opíparos que luego no me dejan dormir bien), y siempre asisto a los debates que algunos tienen acerca del origen de estas fiestas. Ahora las redes y Youtube son un hervidero sobre ello en según que círculos. Vivimos en tiempos donde queremos reinventarlo todo de nuevo después de haberlo deconstruido. Todo muy postmoderno. Y eso que según en que circunstancias no ha de ser malo necesariamente, en otras, solamente consiste en perder la propia identidad y desdibujar las cosas y perder el hondo significado que ellas encierran. Los mitos, las profecías, los cantos, y en este caso, ademas los Evangelios, encierran un caudal de sabiduría asombroso. A veces consiste solamente en pretender inventar el azulete. 

    No hace mucho acabo de ver un mensaje de estos al uso en nochebuena, y el nacimiento no aparece o es arrinconado. Un arbolito de navidad quizás allá en la penumbra y alguna mata pascuera tan mejicanas ellas. Y lo que celebramos son las “fiestas”. Pero cuando llega el Ramadán por poner un ejemplo, todo el mundo pronuncia su nombre, como así debe ser. Pero la navidad parece ofender a los que no son cristianos. Algunos hasta quieren reeditar las saturnalia y las fiestas del sol invicto, espero que en Méjico además su presidenta, tan ofendida con la hispanidad, no pretenda un día recuperar los sacrificios humanos. La postmodernidad en no pocas ocasiones resulta ridícula. Así que he querido proponer esta noche buena unas lecturas tomadas de internet que me parecen interesantes sobre el origen de la Navidad. Y ofreceros al final una conclusión personal sobre este asunto. Espero que os sirva.  

 

TEXTOS TOMADOS DE DIFERENTES LUGARES EN INTERNET

 

Los cristianos no copiaron la fecha de Navidad a los paganos: más bien, fue al revés

 

La teoría conspiratoria

    Los textos clásicos antiguos de Grecia y Roma serían falsificaciones de monjes del siglo XIII bajo la coordinación del emperador Federico II, que gobernó desde 1220 a 1250 el Sacro Imperio Romano Germánico. Tito Livio, Séneca, Plutarco, la Eneida de Virgilio, todo falso, excepto los textos de Homero, Herodoto, Cicerón, las sátiras y epístolas de Horacio, la Historia Natural de Plinio y las Geórgicas de Virgilio. ¿Monedas y estatuas e inscripciones? Una gran conspiración. Todo lo que creíamos saber, era falso, nos han engañado, etc...

Esta teoría conspiranoica la publicó en 1696 Jean Hardouin (1646-1729), un clérigo bibliófilo, en su libro Chronologiae ex nummis antiquis restitutae. Por supuesto, se equivocaba y nadie le toma hoy en serio. Sin embargo, una de sus teorías sí ha perdurado: la que dice que la Navidad es un invento pagano y una fecha establecida por los cristianos para competir con la fiesta del Sol de los romanos.

 

El origen de la fecha de la Navidad cristiana

por William J, Tighe

    William J. Tighe, profesor de Historia de la Universidad de Muhlenberg, publicó en diciembre de 2003 un análisis sobre el origen de la fecha de la Navidad cristiana en el 25 de diciembre. "Los orígenes paganos de la Navidad son un mito sin fundamento histórico", asegura Tighe, historiador especializado en los siglos XVI a XVIII. 

Tighe ha localizado a los creadores del mito de que la fecha navideña la establecieron los cristianos para competir con los paganos; por un lado, señala a Jean Hardouin con su macro-conspiración; por otro lado, un poco más tarde, al protestante alemán Paul Ernst Jablonski (1693-1757).

La realidad es que los cristianos ya tenían establecida la fecha de nacimiento de Cristo al menos medio siglo antes de que el emperador Aureliano inventase su fiesta romana del Sol Invicto en el año 274 (el cristiano Sexto Julio Africano coloca la Encarnación en un 25 de marzo en sus Chronographiai del año 221, por lo que la Navidad ha de ser 9 meses después, el 25 de diciembre)

Publicamos, el análisis completo traducido de la revista ecuménica "Touchstone" realizado por el historiador William J. Tighe.

 

Calculando la Navidad: la auténtica historia del 25 de diciembre por William J. Tighe

    Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano, sin embargo, fue más bien al contrario, porque el festival pagano del Nacimiento del Sol Invicto, instituido por el emperador romano Aureliano el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. 

    Los orígenes paganos de la Navidad cristiana no tiene fundamento histórico. La idea de que la fecha fue sacada de los paganos parte de dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, que pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas paganizaciones del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado y que había transformado el cristianismo apostólico en catolicismo.

    Dom Jean Hardouin, monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos aunque sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano (creado en el año 45 a.C. siendo emperador Julio César) el solsticio de invierno caía el 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció que esa fecha debía haber contenido un significado pagano antes que cristiano; en realidad, la fecha no había tenido un sentido religioso en el calendario pagano en tiempos anteriores a Aureliano y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.

    En Roma Había dos templos del sol. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aureliano) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. En cualquier caso, ninguno de estos cultos tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.

    Lo que ocurrió fue que Aureliano, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo y promocionó el festival del Nacimiento del Sol Invicto como método para unificar los cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del renacimiento anual del sol. Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado renacimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.

 

La fecha del 25 de diciembre y la celebración de la muerte y resurrección de Jesucristo

    Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana el 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma en el año 336 d.C., pero hay pruebas en el Este griego y Oeste latino de que los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica. Las pruebas indican que la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo.

    [Un ejemplo claro es el de Sexto Julio Africano, escritor cristiano que en el año 221, en sus Chronographiai, establece que Jesús se encarnó en 25 de marzo (por lo que nació 9 meses después: el 25 de diciembre). Esto lo escribe medio siglo antes de que en el 274 el emperador Aureliano cree una fiesta para el 25 de diciembre en Roma].

    ¿Cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, cuando los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén.

    La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.

    Los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., porque éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podía haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33. Sin embargo, cuando la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua.

    El calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno. Cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.

    Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos.

    Durante el siglo II hubo fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán. Haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.

    Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos y los cristianos latinos. Los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su calendario solar y dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision. Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.

    No obstante, los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo. 

 

Cuando los antiguos creían en la "edad integral"

    Así pues, en el este (cristianos griegos) tenemos el 6 de abril y, en el oeste (cristianos latinos) el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no la han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos según la cual los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción, lo cual es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. 

    Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús sino también las de su concepción o nacimiento.

    Existen pruebas de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo. Y es en este día cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva a la Virgen María y la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero") se encarnó en su vientre. 

    ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.

    La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. Por un sermón de San Juan Crisóstomo, asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo después o un poco más tarde.

    Los armenios fueron los únicos entre las Iglesias cristianas antiguas que nunca la adoptaron y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.

    Las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del Este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Esta festividad se presenta normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús. En Iglesia oriental es la segunda fiesta más importante después de la Pascua. En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez la divinidad del Cristo Encarnado.

 

Una fiesta cristiana

    Así pues, el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en deuda con las influencias paganas del imperio romano. Es improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo pero surgió de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha de la muerte de Cristo.

    En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aureliano en el año 274 no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política sino que, casi con toda certeza, fue un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos.  

 

Otra versión de lo mismo

 

 

    TRES DOCUMENTOS ANTIGUOS DICEN QUE:

 “El primero el Comentario al Libro del profeta Daniel, de San Hipólito, datable en el 205, anterior, por lo tanto, en sesenta y nueve años a la implantación de la fiesta solar en el calendario romano, en el que se lee:

“La primera venida de Nuestro Señor en la carne [en la que fue engendrado], en Belén, sucedió [el 25 de diciembre, el cuarto día] durante el reinado de Augusto [el cuadragésimo segundo año, y] en el año 5500 [desde Adán]”.

El segundo la “Chronographiai” del también autor cristiano Sexto Julio Africano, escrita en el 221, quién vuelve a sostener que Jesús es concebido cinco mil quinientos años después de Adán, añadiendo que dado que el año judío empieza el 25 de marzo, Jesús habría sido concebido un 25 de marzo, lo que, aunque Africano no lo dice, implicaría su nacimiento el 25 de diciembre (o circa)”.

    Un tercer documento se nos aparece como clave a la hora de determinar la anterioridad de la fecha del festejo, documento que no es otro que el Calendario de Filocalio del año 354, que describe la festividad celebrada por los cristianos el 25 de diciembre como “Natalis Invicti”, el Nacimiento del Invicto, curiosa manera de referirse a Jesús (el Invicto) que, sin embargo, sí revela un cierto tributo a la fiesta romana del “Solis invictus”, el sol invicto.

    ¿Quiere ello decir que los cristianos imitan a los romanos al festivizar el 25 de diciembre para otorgar la fecha al nacimiento del personaje central de su religión?

    Lo primero que me gustaría señalar al respecto es que no tendría ninguna gravedad que así hubiera sido, siendo, como es, el llamado “sincretismo cristiano”, a saber, su capacidad para cristianizar fechas y lugares previamente paganos, fenómeno que no sólo vemos producirse en Europa en los albores de la implantación del cristianismo, sino nuevamente en América cuando éste se implanta a partir del s. XVI, uno de los grandes instrumentos de la religión nacida en la pequeña región de Galilea para “conquistar” el mundo.

 

OTRA VERSIÓN MÁS

 

    Entre las fiestas que explican el misterio de Cristo, fuera del ciclo pascual tenemos las fiestas de Navidad y Epifanía. Hoy existen con dos nombres diversos: la del 25 de diciembre, Navidad y la del 6 de enero, Epifanía. La distinción y coexistencia de ellas data de finales del s. IV y principios de s. V.

    Al principio, en la primera mitad del s. IV las dos fiestas eran una única celebración de Encarnación del Verbo, pues mientras este misterio se celebraba en Oriente el 6 de enero con el nombre de "Epifanía", en Occidente el Natalis Domini (nombre que le daban en Roma) era celebrado era el 25 de diciembre.

    El día de Navidad aparece en Roma en el documento llamado Cronógrafo Filocaliano que data de 336. Tratándose de un calendario litúrgico parece cierto que la indicación no sea una simple muestra histórica sino el dato de una fiesta en cuanto se considera que las demás fiestas parten del 25 de diciembre.

    Fuera de Roma, en África, el nacimiento es atestiguado ya por Optato de Milevo (360 A.D.) festejando también la adoración de los magos con la fiesta del 25 de diciembre. En Oriente la fiesta del nacimiento comienza a aparecer al final del siglo IV, En el 380 Gregorio Nacianzeno la introduce en Constantinopla (In Sancta Lumina, PG 36, 349). Un discurso tenido el 20 de diciembre por San Juan Crisóstomo, en ese tiempo sacerdote de Antioquía, nos informa que la primera vez en el año 386 se celebra el nacimiento en aquella ciudad el 25 de diciembre como fiesta distinta de la Epifanía (del 6 de Enero) que era una fiesta venida de Roma.

    Pero ¿realmente el nacimiento de Cristo fue el 25 de diciembre? Según la tradición que encontramos en el tratado Solstitis et aequinoctitis (s. IV) Jesús sería concebido en el mismo día y mes en que sería muerto, o sea el 25 de marzo; por lo tanto el nacimiento caería el 25 de diciembre. Mas esta tradición parece que no está en el origen de la fiesta y más bien sería una tentativa de explicación sobre una base de misticismo astrológico muy en boga en ese tiempo.

    Otra explicación que históricamente parece más probable es la que ve en la fiesta del nuevo sol, o sea la Natalis Invicti, como se decía entonces. El culto al sol estaba en gran auge por el mitracismo y fue de una última gran ofensiva contra el cristianismo precisamente en el siglo IV. Así fue un gran honor para los emperadores del siglo tercero, entre ellos Aureliano, quien erigió un gran templo en honor al sol en Roma en campo Marcio, teniendo como símbolo el sol, por la gran ofensiva continuada bajo Aureliano el Apóstata (335). La fiesta por excelencia del sol fue así el solsticio de invierno en cuanto representaba la anual victoria del sol sobre las tinieblas y caía el 25 de diciembre.

    El cronógrafo (el 354) señala el nacimiento de Cristo, el 25 de diciembre en el mismo día que el calendario civil señalaba Natalis Invicti.

    Inspirada por las escrituras y por las circunstancias ambientales, la simbología de la luz y del sol como referencia a Cristo fue muy desarrollada y consagrada por los cristianos. Podemos citar algunos textos bíblicos como el salmo 18 "Ha hecho del sol su morada", "resurgirá para nosotros el sol de justicia" (Mal 4, 2), "Vendrá a visitarnos el sol, símbolo de Cristo y el mismo rezar vueltos hacia el oriente estaba difundido entre los cristianos en el momento en que se celebraba el nacimiento astronómico del sol, en presentar también al verdadero sol: Cristo.

    San Jerónimo queriendo explicar que el nacimiento de Cristo debe ser celebrado el 25 de diciembre dice: "Hasta aquel día (25 de diciembre) crecen las tinieblas y desde aquel día disminuye el error y viene la verdad. Hoy nace nuestro sol de justicia" ( Sermón, in Anecd. Mared III 2, 297). Y San máximo de Turín (mitad del s. IV) afirma: "Es un cierto Y tiene razón en este día el nacimiento de Cristo vulgarmente dicho el nuevo sol ... Con gusto aceptamos este modo de hablar porque con el nacimiento del Salvador resplandece no sólo la salvación del género humano, sino también la luz del sol" (Sermón 2,)

La Epifanía

    Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, más aún que la misma Navidad. Comenzó a celebrarse en Oriente en el siglo III y en Occidente se la adoptó en el curso del IV. Epifanía, voz griega que a veces se ha usado como nombre de persona, significa "manifestación", pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los magos.

    Tres misterios se han solido celebrar en esta sola fiesta, por ser tradición antiquísima que sucedieron en una misma fecha aunque no en un mismo año; estos acontecimientos salvíficos son la adoración de los magos, el bautismo de Cristo por Juan y el primer milagro que Jesucristo, por intercesión de su madre, realizó en las bodas de Caná y que, como lo señala el evangelista Juan, fue motivo de que los discípulos creyeran en su Maestro como Dios.

    Para los occidentales, que, como queda dicho más arriba, aceptaron la fiesta alrededor del año 400, la Epifanía es popularmente el día de los reyes magos. En la antífona de entrada de la misa correspondiente a esta solemnidad se canta: "Ya viene el Señor del universo. en sus manos está la realeza, el poder y el imperio". El verdadero rey que debemos contemplar en esta festividad es el pequeño Jesús. Las oraciones litúrgicas se refieren a la estrella que condujo a los magos junto al Niño Divino, al que buscaban para adorarlo.

    Precisamente en esta adoración han visto los santos padres la aceptación de la divinidad de Jesucristo por parte de los pueblos paganos. Los magos supieron utilizar sus conocimientos-en su caso, la astronomía de su tiempo- para descubrir al Salvador, prometido por medio de Israel, a todos los hombres.

    El sagrado misterio de la Epifanía está referido en el evangelio de san Mateo. Al llegar los magos a Jerusalén, éstos preguntaron en la corte el paradero del "Rey de los judíos". Los maestros de la ley supieron informarles que el Mesías del Señor debía nacer en Belén, la pequeña ciudad natal de David; sin embargo fueron incapaces de ir a adorarlo junto con los extranjeros. Los magos, llegados al lugar donde estaban el niño con María su madre, ofrecieron oro, incienso y mirra, sustancias preciosas en las que la tradición ha querido ver el reconocimiento implícito de la realeza mesiánica de Cristo (oro), de su divinidad (incienso) y de su humanidad (mirra).

    A Melchor, Gaspar y Baltasar -nombres que les ha atribuido la leyenda, considerándolos tres por ser triple el don presentado, según el texto evangélico -puede llamárselos adecuadamente peregrinos de la estrella. Los orientales llamaban magos a sus doctores; en lengua persa, mago significa "sacerdote". La tradición, más tarde, ha dado a estos personajes el título de reyes, como buscando destacar más aún la solemnidad del episodio que, en sí mismo, es humilde y sencillo. Esta atribución de realeza a los visitantes ha sido apoyada ocasionalmente en numerosos pasajes de la Escritura que describen el homenaje que el Mesías de Israel recibe por parte de los reyes extranjeros.

    La Epifanía, como lo expresa la liturgia, anticipa nuestra participación en la gloria de la inmortalidad de Cristo manifestada en una naturaleza mortal como la nuestra. Es, pues, una fiesta de esperanza que prolonga la luz de Navidad.

    Esta solemnidad debería ser muy especialmente observada por los pueblos que, como el nuestro, no pertenecen a Israel según la sangre. En los tiempos antiguos, sólo los profetas, inspirados por Dios mismo, llegaron a vislumbrar el estupendo designio del Señor: salvar a la humanidad entera, y no exclusivamente al pueblo elegido.

    Con conciencia siempre creciente de la misericordia del Señor, construyamos desde hoy nuestra espiritualidad personal y comunitaria en la tolerancia y la comprensión de los que son distintos en su conducta religiosa, o proceden de pueblos y culturas diferentes a los nuestros.

    Sólo Dios salva: las actitudes y los valores humanos, la raza, la lengua, las costumbres, participan de este don redentor si se adecuan a la voluntad redentora de Dios, "nunca" por méritos propios. Las diversas culturas están llamadas a encarnar el evangelio de Cristo, según su genio propio, no a sustituirlo, pues es único, original y eterno.

POR ÚLTIMO EL VATICANO AFIRMA:

    Al inicio, los primeros cristianos celebraban lo que el Señor Jesús había realizado para la salvación de la humanidad: lo hacían todos los domingos en la "Pascua semanal", y, además, en la fiesta anual de la Pascua, que tenía lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera.
    A partir del siglo IV, el calendario litúrgico empezó a cambiar para recoger también los momentos más importantes de la vida terrena de Jesús: el Viernes Santo para conmemorar su muerte, el Jueves Santo para la Última Cena, etc. Dentro de esta dinámica, el primer testimonio de la celebración del nacimiento de Jesús, la Navidad, data del año 336. Poco después se introducirá también la fiesta oriental de la Epifanía, el 6 de enero.
    La fecha del 25 de diciembre estaba vinculada a la fiesta civil pagana de la "Natividad del sol invicto" (Natale Solis Invicti), que el emperador Aureliano introdujo en el año 274 en honor a la deidad siria del Sol de Emesa.
La solemnidad de la Navidad es la única celebración con cuatro Misas: la de la vigilia, la de la noche, la de la aurora y la del día, y los textos son los mismos para los tres años litúrgicos, con el fin de profundizar en el Acontecimiento que cambió el curso de la historia: Dios se hizo hombre.

 

Lecturas del Evangelio

    Vigilia: Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham (...) Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. (Mt 1,1-25).

    Noche: (…) El ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».  (Lc 2,1-14).

    Aurora: Cuando los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. (…) Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. (Lc 1,15-20).

    Día: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios (…) Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Jn 1,1-18).

 

    Hoy la Luz ha entrado en el mundo. Hoy, como hace más de dos mil años, la Luz atraviesa las tinieblas de la noche y la oscuridad, y nos ilumina. Esa Luz tiene un rostro y un nombre para nosotros: Jesucristo, anunciado por el profeta Isaías: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" (Misa de Noche buena, Is 9,1-6). Él es la Luz del mundo que ilumina las tinieblas (Jn 1,9.3.19, Evangelio del día de Navidad); Él es la Esperanza que no defrauda (Rom 5,5); Jesús, raíz y estirpe de David ( 2Sam 7,8ss, promesa de Dios al rey David, IV de Adviento; Ap 22,16); Jesús es la estrella radiante de la mañana (Ap 22,16).

 

NOTA PERSONAL

    Oyendo a Zumzunegui hablar sobre el tema en Youtube, quiero añadir que en su opinión de estudioso (pues así se presenta este doctor en humanidades), las fiestas del sol invicto tendrían origen en sumería, de ahí pasarían a Egipto y a Persia donde a través del Zoroatrismo se gestaría el culto a Mitra. (Mitra significa Amigo según este estudioso). Y todo esto pasará a la fiesta pagana del sol invicto romana, que como hemos visto convive con el culto cristiano. Pues cuando Aureliano establece esta fiesta, el cristianismo llevaba casi tres siglos existiendo. Y casi 70 años antes ya hay menciones de las fechas de Navidad entre varios autores cristianos como han establecido los estudiosos anteriores. Si bien como el Vaticano, este autor afirma que con Constantino se generaliza esta fiesta haciéndola coincidir también con las fiestas del sol invicto y las saturnalia que les eran vecinas, y que después con Teodosio y otros, terminarán por desaparecer (O sea siendo asumidas en la Navidad, fiestas que les son anejas, banquetes y hasta carnavales y decoraciones). Al perseguir al paganismo para uniformar el imperio fortaleciendo su integridad  usando para ello el marco religioso. Como después se volverá a hacer en otros muchos momentos históricos, tanto por el cristianismo, sus confesiones, el Islam y otras religiones (Japón y China contra el cristianismo).  Este autor mexicano también incorpora a esta gran síntesis mitológica, el universo de las culturas mesoamericanas. Si bien el matiz a tener en cuenta es que aunque las mitologías sean asumidas por la navidad cristiana, como también lo hacen las profecías hebreas, y los poemas de las sibilas romanas, interpretadas en clave cristológica; el mito y lo historia no son lo mismo. No tienen nada que ver. Un mito no es un hecho. Aunque ilumine y dirija y configure un hecho. La historia no es la mitología. Jesús es un personaje histórico, también lo es su madre, que por más que se parezca a Tonatzin (la madre de los mesoamericanos), es María, una mujer que existió. Aunque su culto se haya rodeado de elementos que ya se daban en religiones precolombinas e incluso egipcias o sumarias. 

    El misterio es lo que constituye todo. Pero el misterio no tiene por qué estar mudo. Puede hablar. Y somos muchos los que pensamos y creemos que lo ha hecho. En la historia. Y en esos hechos, se han cumplido los anhelos expresados en todas las mitologías antiguas y en tantas profecías. Y ciertamente con San Justino diré que creo que las semillas del Verbo fueron sembradas por doquier por el Espíritu en todas partes y en todas sus épocas. Porque Dios quiso preparar su manifestación. Odo Casel también entendió esto y lo aplicó a sus estudios de liturgia, al descubrir que una parte del ritual pagano ha sido recogido por nuestras liturgias. No es malo todo lo anterior a Cristo, pues forma parte de lo que Cristo quiere salvar, transfigurar y glorificar. La inculturación de la fe tiene mucho de eso. Lo cierto y verdad, y en eso estoy completamente de acuerdo con Zumzunegui, (que si no lo sabe en su visión tiene mucho que ver con el Eugenio Trías de la Edad del Espíritu por su esfuerzos de síntesis mitológicas en el limite), es que la voz que resuena fuerte cuando el misterio habla tanto a través de mitos, como a través de profecías, o a través de la historia como ahora lo ha hecho en Cristo Jesús, que no es un cualquiera sino el hombre en el que habita la total plenitud de Dios, y nos dice alto y claro que la oscuridad no podrá eclipsar la luz, porque la luz es, pero la oscuridad no, simplemente es ausencia de luz. Y este simbolismo, tiene unas consecuencias existenciales e históricas definitivas. Y hasta metafísicas como el mismo Cristo Jesús nos revela. La Nueva Creación es luz. Y la Navidad es nueva creación en acto. Pues la profecía y la mitología han dejado de ser potencia. Hasta para comprender esto Aristóteles viene en nuestro auxilio. Cristo es historia, es acto. La profecías y los mitos son sueños, anhelos que pueden cumplirse o no, no son historia porque los sueños sueños son, son en potencia. Cristo asume los mitos y las profecías y los culmina haciendo sus esperanzas de salvación historia en acto, en desarrollo, historia pura y verdadera, ya no solamente sueño o anhelo. El misterio cuando habla, crea. Y eso ha hecho Cristo poner en marcha, un nuevo Eón, una nueva Alianza. Por eso querido doctor hace muy bien en decidir que Guadalupe es la sublimación maravillosa de aquella antigua Tonatzin, como Cristo y su Espíritu, pueden sublimar y hacer históricos los anhelos sujetos a su querido Quetzalcoatl. 

    ¿Y la navidad? Pues ya habéis visto lo que dicen los estudiosos del tema previamente. Una cosa tened clara, si alguno os dice que según Lucas no pudo ser en invierno porque los pastores estaban al raso, sabed que en palestina, en invierno hay pastos, está todo verde, en cambio después no, porque el desierto de Arabia tan cercano, impone sus rigores y todo se seca. Así que mejor no usar lo textos para hacerles decir o no, lo que nunca quisieron exponer. A Lucas le importaba más que la alegría del Reino comenzaba y no detalles cronológicos sin mucha importancia. Así que celebrad la aparición de la LUZ AMOROSA QUE NOS SALVA. Y el día, pues…. Convivir con el misterio después de todo, no es tan malo, es emocionante. Así los que hemos nacido en meses diferentes a éste podremos creer que quizás, hemos nacido a la vez que Jesús, quizás quiso dejarlo así, para que todos podamos sentirnos más unidos a Él en este aspecto. Sea. Feliz Navidad Hermanos y Ánimo pues.  

 

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