Andros presbítero Mysterium vitae
Andros presbítero Mysterium vitae

Respuesta al libro "La primera piedra"

Texto no apto para integristas católicos. Leerlo puede provocar SINCOPE. Tomense las medidas oportunas.

 

 

CARTA A UN MONSEÑOR GAY QUE SE HA ATREVIDO A SALIR DEL ARMARIO. 

 

    He leido con gran interes su obra “La primera piedra”, Y confieso que me ha impresionado su estilo y la enorme cultura que respalda su texto. Incluso descubro trazas de profetismo auténtico, Su denuncia es certera en muchos extremos, destaco la hipocresía de muchos entornos eclesiales, el integrismo inhumano de altas instancias curiales desconocedoras de Misericordia, la falsa compasión eclesial hacia el homosexual condenándolo a la castración perpetua y la Franciscofobia imperante en algunos ambientes católicos. Es cuanto puedo decir de bueno. Pero lo positivo de su libro se impone por sí mismo por eso no me extiendo más. Mis valoraciones por tanto no son en absoluto necesarias, basta con leerlo para descubrir su enorme valía. Y si los católicos de hoy no están ciegos y sordos, no pasará desapercibido. Para mí no ha sido así. Y desde ya le hago saber que es una lectura que recomiendo.

    Así que ahora, simplemente deseo exponer mis intuiciones críticas. Porque la lectura atenta de cuanto dice también me las ha suscitado. Y conste que no pretendo cuestionarlo a usted puesto que su testimonio me inspira un gran respeto. De modo que sin más preámbulos paso a enumerarlas:

 

1. Las generalizaciones siempre condenan inocentes. Condenar a toda la Iglesia de hoy y de todos los tiempos pasados por la homofobia supone demonizar a todos por igual. Supone decretar que paguen justos por pecadores. Esa actitud es la misma que se rechaza cuando se reprueba el maltrato efectuado contra los homosexuales que por el simple hecho de serlo han sido marginados, torturados y asesinados. Huyo de los juicios generales y sumarisimos porque nunca son justos. En la Iglesia hay y ha habido cizaña, pero también es cierto que hay trigo. La Iglesia es una alfarería. En ella se trabaja el barro que es una sustancia sucia. Pero si el alfarero es paciente puede transformar el barro en una obra de arte. El alfarero es el Espíritu de Dios. Ya el Papa Benedicto, en una entrevista le contestó a un peridiosta con una clarividencia que a mí me sorprendió. El entrevistador le preguntó: Santidad ¿a usted lo ha elegido el Espíritu Santo? A lo que el Papa respondió: ¡No! A mi me han elegido los cardenales ahora el Espíritu Santo y yo tendremos que entendernos.  Es evidente que no siempre se entiende el Espíritu con el Papa reinante. La historia lo demuestra. Negarlo es de necios. Pero si el Espíritu de Dios es el Sol, la Iglesia es la luna. Cuando el mundo y sus criterios se meten entre el sol y la luna, la luna mengua, y a veces, hasta se eclipsa, pero como su luz no le viene de ella, cuando el mundo se retira, se torna creciente, y a veces hasta se llena de luz. Con esta parábola es fácil entender toda la historia de la Iglesia y hasta nuestras vidas personales que siguen los pasos de Cristo. Quien piense que la Iglesia es por sí sola luminosa es tan ingenuo como quien crea que la luna tiene luz propia. Un reflejo no es un fuente de luz. Comprender esto evita las decepciones fruto de la ingenua ignorancia. ¿Por qué Dios ilumina un cuerpo polvoriento como la luna? Porque el Padre escuchó al Hijo cuando este dijo en la cruz aquellas hermosas palabras: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. Eso es lo que digo yo cuando veo a los católicos atacar a los que no “dan la talla” según sus farisaicos esquemas. Harto trabajo tienen con ser como son. Son víctimas de su propia ceguera. Y sólo ven amenazas donde unicamente hay personas, por eso las crucifican, y los homosexuales han sido y son un grupo importante de esas personas. Estas palabras de Cristo no las encuentro en su libro. Y eso me apena monseñor.

 

2. La ira nunca alcanza la justicia que Dios quiere. Una persona herida raramente sabe responder con sangre fría. Sus heridas nublan su objetividad, y en estos casos, la subjetividad destruye derechos que siempre se deberían respetar. De lo contrario nos convertimos en las mismas bestias que nos ha herido. Golpear con la mano herida nunca ayuda a curar esa mano. Bien decía un amigo mío que ya vive en Cristo, que los monstruos sacan de nuestro interior las bestias que llevamos dentro. Esto me lo decía cuando la banda terrorista ETA, mataba sin parar, destrozando vidas sin cesar. Y lo hacía en nombre del nacionalismo que tantos defienden por desgracia. Cuando uno es herido por un monstruo, debe ponerse a salvo, curarse y después actuar para impedir que el monstruo prosiga con su macabro empeño. Ante el monstruo no cabe la pasividad malsana, tampoco la indiferencia de Pilatos que te convierte solidariamente en monstruo. Pero ante el monstruo tampoco es acertada la agresividad como respuesta, porque eso también te convierte en monstruo. Ante el monstruo solo cabe la asertividad. Y yo no me siento persona si pretendo destruir a todos los persas, porque sus ayatolas cuelgan de gruas hasta ahorcarlos a los homosexuales. Una persona herida normalmente no está en situación de impartir justicia porque con facilidad la confunde con la venganza. Usted es un hombre herido, nunca olvide esto monseñor. 

 

3. El perfil inquisitorial no se justifica porque se transmute. Pertenecer a un entorno enfermizo tanto años crea un caracter. Y el lenguaje condenatorio fluye de manera concomitante. En su forma de valorarme a mi que soy católico, usted procede como un inquisidor. Monseñor para ser un buen cirujano no se pueden confundir las venas con los nervios. Y la pericia a la hora de valorar el drama del homosexual católico por su parte, no está del todo afinada. Cierto que no le falta razón en todo lo que afirma, pero aún cuando el diagnóstico es acertado, usted no pretende curar. Usted da al enfermo por muerto. Eso no es lo que hace Dios, al menos el Dios de Jesucristo que yo conozco. Haber pertenecido al cuerpo más represor de la Iglesia como usted mismo reconoce, no lo legimita para convertirse ahora en el Torquemada que quiera quemar a todos los católicos en una pira. No sea usted como los perros rabiosos, que siguen siendo lo que son, aunque ahora tengan distintos collares. Debería usted valorar si los usos y costumbres propios de su anterior entorno represivo han desaparecido del todo de su nuevo “yo”, porque al menos a mí, no me lo parece. Cúrese   bien Monseñor. 

 

4. Polonia es un entorno católico distorsionado totalmente distinto de la experiencia eclesial suiza y norteamericana según sus propias palabras. Que prueban que cuando Dios y el Cesar no se mezclan, la experiencia cristiana puede ser radicalmente distinta. La fe integrista es la fe propia de las sectas. Si la experiencia religiosa es una medicina, el integrismo religioso es una drogadicción. Un integrista religioso que tiene experiencias pseudomísticas, es lo más cercano a un drogadicto que existe, pues sacrifica por sus ·extasis· a cuantos se pongan por delante. Y como el drogadicto ama la droga a precio de destruir a los demás (incluida su familia), el integrista religioso presa de las sectas, sacrifica ante su ídolo a cualquiera sea quien sea. Por eso no lo llamo Dios sino ídolo. Porque el Dios verdadero te dice que si no amas a quien ves, no puedes amar a quien no ves. 

    Cuando en nombre de la religión se suspenden o atacan la libertad y la inteligencia de sus fieles, cuando se les quiere convertir en una marioneta del “gurú” de turno, o cuando la conciencia se convierte en la sombre del que manda, ya no se puede hablar de Iglesia, y es necesario, hablar de sectas. Y esa experiencia sectaria no tiene por qué ser ajena a la Iglesia Católica. Que un entorno se llame católico, no lo libra de adoptar estos comportamientos totalmente inhumanos. La fe no se impone se propone. La verdad se impone por sí misma. Así que la coacción queda excluida como un verdadero camino de apostolado. Cada vez que una iglesia o una agrupación cualquiera sea política, social, cultural o económica, ha procedido de esta forma se ha convertido o se convierte en una secta. 

    El uso del miedo, de la culpa o de la vergüenza en la “evangelización” demuestran que estamos en entornos sectarios, pues con estos sentimientos destructivos lo único que se pretende es manipular. Si las personas son impresionables o débiles de caracter , o están heridas, deben andarse precavidas, porque se convierten en blanco fácil para estos macabros usos de lo religioso. Quizás Polonia, leyéndole a usted sea una enorme “estructura de pecado” a nivel eclesial. Conste que uso este concepto que un polaco (el que usted llama Semidios), nos propuso en una de sus encíclicas, en los tiempos en los que tantos caían en aquella suerte de “Papolatría”. 

 

5. El nacionalismo es antihistórico en los tiempos de la globalización. Y partircularmente el catalanismo patético del que usted se hace solidario. Los problemas del mundo son de naturaleza global y las respuestas parciales anejas al nacionalismo no puede responder acertadamente a los retos que hoy se nos plantean. No vivimos en tiempos de crear fronteras sino eliminar las que existen. El calentamiento global no requiere de naciones, sino de planeta para poder resolverse. La nación como concepto histórico es una remora a superar si queremos afrontar bien los graves problemas que nos aquejan. Le disculpa que su pareja sea catalán, pero proceder desde el encademiento de problemas para formarse un juicio de una problemática histórica que le es del todo ajena no le da la razón. Usted ignora la historia de España y se le nota. Conoce la versión del nacionalismo catalán que usted asocia al nacionalismo polaco y a su condición de homosexual tolerado en Cataluña según su experiencia. Pero no se engañe, ese no es el camino. Cataluña nada tiene que ver con Polonia ni con los derechos de los homosexuales pisoteados una y otra vez. A mí Monseñor me sobra España, o sea que Cataluña, aún más. Yo creo en un planeta unido en términos políticos, sociales, económicos y culturales, en el respeto de la diversidad, pero sin convertir la diversidad, en arma arrojadiza. Al parecer su óptica polaca no le permite comprender mi enfoque. Pero descubra usted Monseñor, que su manera de valorar este problema es contrario al nuevo signo de nuestros tiempos que es la globalización. Luchar contra ella, es seguir dando lugar a que la historia nos deje atrás. Cuanto más tiempo perdamos en edificar una sana globalización basada en el amor, la comunión de los diversos y el bien común más tiempo sufriremos. El problema homosexual no reclama soluciones locales sino globales. Piense esto con detenimiento y ponga su inteligencia al servicio de este nuevo Eón, y los homosexuales del mundo entero se lo agradeceran.

 

6. La división en géneros es tan equivocada como la visión fisiologista de la sexualidad humana. Somos personasexuales, solo este enfoque de la cuestión resuelve realmente los problemas que crea la actual heterodictadura. Si todos nos confesamos personasexuales dejan de existir los armarios, porque ya no tienen sentido. En ese instante ni los guettos ni los orgullos son necesarios. Cada cual es quien es y si respeta a los demás no hay de qué preocuparse. Yo no soy un estereotipo ni un fenotipo. Cada uno es quien es. Y cada quien se enamora de la persona que lo completa. Aquí es donde se estrella la visión fisiologista que muchos llaman equivocadamente natural. Lo natural, lo verdaderamente natural es amar. Y cada persona encuentra o trata de encontrar a su alter ego emocional, su media naranja. Respetemos eso y ya no habrá que plantearse nada más, ni complicar las cosas con categorías sexuales, que solo son pura ideología que no responde a las aspiraciones de la persona humana. Lástima que tanta mente en ejercicio no perciba esto. Ciertas son las palabras del Eclesiastes cuando afirman que Dios hizo las cosas sencillas y el hombre las complicó. No olvide usted monseñor este caudal de sabiduría.

 

7. La base de la sociedad no es la familia sino el Amor. De modo que cualquier entorno humano que ama crea sociedad. Una familia sin amor no crea sociedad. Quienes hablan de la familia sin antes darle al amor el lugar que le corresponde convierten a las personas en esclavos de entornos que no siempre satisfacen a quien los vive. No es un sinónimo la familia del amor existencialmente hablando. Lo será en los papeles y en los libros. Pero en la vida ordinaria no lo es. Se lo aseguro. Mi propia experiencia así lo confirma. Una familia es verdadera cuando las personas que la integran se aman de veras. Yo he visto como en mi caso el amor ha reconstruido mi familia. Y en que eso pase ha tenido mucho que ver Jesucristo y también su Iglesia. Así que creo que este es el camino para entender las nuevas relaciones familiares. Si hay amor verdadero la familia brilla con luz propia la forme quien la forme. Si esta simple intuición configurase todos nuestros criterios Monseñor, ninguna experiencia humana de convivencia se vería excluida de ser considerada constructora de la sociedad. Pues sin amor Monseñor no hay sociedad hay Selva.   

 

8. La Eucaristía define la verdadera iglesia. El memorial del amor de Dios manifestado en Jescristo, es lo que nos enseña a amar en términos universales, sin incurrir en exclusiones inhumanas. Jesús entrega su vida y derrama su sangre por quien no lo merece. “Comed TODOS de él, bebed TODOS de él”. Nadie es excluido de este banquete. Los que hemos excluido a los demás somos nosotros. Más Jesús jamás dejó de comer con pecadores, ni les impidió tocarlo, por más que eso escandalizase a los puritanos fariseos. Que sabio fue Mateo al prevenirnos con tanto empeño contra el fariseismo ciego. Porque no le falta a usted razón cuando afirma que ese fariseismo se apropia constantemente y con mucha facilidad del alma católica. Pero no olvide monseñor que también se apropia de nosotros cuando nos convertimos en el hermano mayor del hijo pródigo homofobo. El Padre ama al pródigo y al mayor. Ambos están equivocados. Ambos necesitan misericordia. La misericordia es para todos. La Eucaristía nos convierte en sagrados a los pecadores sea cual sea nuestro pecado. Porque esa sangre se vierte para perdón de todos, de unos y de otros. Si usted acepta esa misericordia se hace uno de los “Muchos”. No se canse pues amigo Monseñor de celebrar la Eucaristía, de alimentarse de ella. Pues ella es la fuente de todos los bienes. Cuando celebro la misa aunque no me percate, como Sacerdote, hago lo mejor que puedo hacer por el mundo. Pues actualizo un amor como no hay otro y lo hago para todos. En la liturgia logró que se haga presente en el mundo un amor que hace que el mundo lejos de ser irrelevante se vuelva relevante y pleno de sentido. Ojalá y que nunca se prive monseñor de las alegrías que nos regala el misterio pascual de Cristo. Y si alguién se lo impide tenga la valentía de los apóstoles y obedezca a Dios antes que a los hombres. Yo por mi parte es lo que hago.

 

9. El sacramento del matrimonio tiene como materia la diferencia de sexos. Y ello no supone marginar a nadie. La Eucaristía no puede celebrarse con carne ni con cerveza. Y esto no excluye la bondad de dichos alimentos. El bautismo no se puede realizar con aceite sino con agua, y eso no margina al aceite como alimento. La confirmación y la unción de enfermos no se puede administrar con fluidos distintos del oleo, y ello, no estigmatiza al resto de sustancias. La materia de los sacramentos no excluye la bondad del resto de materias sino que pretende glorificarlas. De modo que si la unión homosexual no es materia de ningún sacramento, eso no significa que por ello deba ser marginada, odiada, rechazada, excluida o demonizada. Pues eso supondría que por no poder celebrar la misa sino es con Pan y Vino, yo tendría que repudiar el resto de alimentos en mi dieta. Dios me libre de semejante disparate. Un requisito litúrgico no forja un comportamiento moral. Pues eso es desquiciar la liturgia y destruir su maravillosa dignidad. En esto lamento que mentes teológicas más brillantes que la mía aún no hayan caido en la cuenta. Supongo monseñor que dada su altura intelectual, este podría ser un buen campo de investigación para uno de sus futuros libros que espero leer con tanto provecho como he disfrutado de este. 

 

10. La bendición sacerdotal no hace el matrimonio. Y de hecho las personas pueden ser bendecidas siempre. El amor de dos personas podría ser bendecido sin ningún tipo de problemas si nuestros enfoques de la realidad no fuesen tan estrechos. De hecho investigaciones ya realizadas han puesto de manifiesto como tales bendiciones se realizaron en el Monte Athos. Si esto no se hace globalmente en el cristianismo es porque no queremos pero no porque tales prácticas sean ajenas a la tradición común. Habrá que encomendarse a San Sergio y a San Baco monseñor, para que tal práctica despierte de nuevo en nuestras iglesias y deje de estar adormecida. Digo esto con vehemencia porque tengo muy claro que en la guerra y con miedo no podemos estar. Pero esto es una cosa, y pretender que sea sacramental lo que nunca lo ha sido es otra  cosa Monseñor. Un sacramental no es un sacramento Monseñor, pero claro, esto es algo que no necesito aclararle porque estoy convencido que a usted esto ya le consta. 

 

11. La pederastia no es una enfermedad exclusiva del clero. En los entornos familiares se da. Y no por ello las familias pueden ser consideradas entornos pederastas. Hace poco tuve noticias de un abuelo que se aprovechaba de sus nietos. Y no hace mucho supe que cosas parecidas han pasado entre tios y sobrinos. Le confieso que o los considero monstruos o enfermos. En cualquier caso Jesús es expeditivo: al que dañe a los pequeños más le valdría que le atasen una piedra al cuello y lo tirasen al fondo del mar. Supongo que esto tambien vale para los encubridores. Pederastas los hay en todas partes. Lo que no se legitima nunca es el silencio. Y más en nombre de Jesucristo que es un antipederasta declarado. Quien calla es Pilatos por lavarse las manos mientras que otros son crucificados. Los eclesiásticos que lo hayan hecho deberán dar cuentas. Pero si le digo que siendo un joven estudiante en un instituto público, en una clase de ética, recuerdo que una profesora no sospechosa de pederastía, cuando abordamos ese problema en un debate, nos llevó la contraria a los que eramos partidarios de denunciar. Y se justificó diciendo que hacerlo sería dañar más a la víctima por hacerle cargar con el sanbenito público de haber sido violado o violada. Mi profesora simplemente mantenía la postura imperante en aquel tiempo. No era un monstruo. Simplemente los criterios han cambiado. Y por fin se han impuesto los de aquellos que entonces nos posiciamos contra sus tesis. Y creo que ahora es más posible curar a las víctimas. Porque ser víctima de algo no es una vergüenza nunca, sino más bien, una llamada de atención a todos para estar más cerca del que sufre sanando su dolor y evitando que tal monstruosidad vuelva a repetirse. Pero eso es propio de todos los entornos y no sólo de la Iglesia monseñor. Afirmar eso es quedarse corto a la hora de combatir semejante infanticidio.

 

12. Cambiar nuestra visión religiosa es una exigencia aneja a la pedagogía divina que se resume en expresiones evangélicas como: “A vino nuevo odre nuevo”, “habéis oido que se os dijo pero yo os digo”, “Nueva Alianza”, “El Espíritu os enseñará lo que no podéis comprender ahora”. No vivir desde esta clave, supone confundir el texto con el mensaje. Y es contrario con la Evolución, la dinámica del cosmos, y que por ello configura la historia de la Salvación. Cristo no congela la historia para siempre, al contrario la abre al nuevo Eon que iremos comprendendiendo gradualmente. El progreso en la comprensión del acontecimiento Cristo es para siempre, pues la eternidad exige un continuo aprendizaje de nuevas coordenadas para desarrollar nuestra existencia. Nuestra comprensión del fenómeno Cristo hoy, no es la comprensión total de Cristo. Así que no se extrañe monseñor de que la Iglesia cambie de parecer en múltiples cuestiones, mal haría sino lo hiciera. La pena es que a veces vaya tan lenta. En eso estoy totalmente de acuerdo con usted. Ser levadura debería ser lo nuestro. Pero muchos católicos piensan que serlo los convierte necesariamente en conservadores. La levadura no conserva la masa como está sino que la fermenta. La esponja y la hace comestible. La Iglesia muchas veces más parece un pan ázimo que levadura. Eso es un error. El grano no debe conservarse sino fructificar y crecer. Debe alcanzar metas insospechadas para la semilla, aunque en ella estuviesen germinalmente presentes. Bien dijo un filósofo español, que un credo muchas veces contiene verdades que al final cambiaran nuestra percepción actual del mismo de manera vertiginosa y sorprendente, y ello nos conducirá a un nuevo estado emocional que nos hará vivirlo de manera totalmente diferente a como hoy lo vivimos. Eso no debe asustarnos. El miedo nos hace conservadores. Pero lo que no evoluciona y se adapta muere. Creer en la eternidad es creer en el continuo crecimiento que nunca aburre y siempre sorprende. No entiendo monseñor su crítica porque la Iglesia, aunque tarde, evolucione. Si entendería su queja de que no creciese a tiempo. Eso es sencillo de explicar, depende de muchos que como usted mismo confiesa, callan cuando deberían hablar simplemente porque no quieren perder el puesto o aspiran a uno mayor. Esto les impide ser libres desde la verdad que escuchan en su interior, y ello se traduce en sufrimiento para muchos. Monseñor la gente adormecida como usted confiesa haber estado hace tanto daño o más que los que campan a sus anchas como integristas defensores de un perenne pasado que nunca ha existido. Los que hablamos y no mentimos nunca progresamos. Pero decidimos crecer para abajo y no para arriba a costa del dolor de los demás. Bienvenido al clud de los perdedores monseñor, no se preocupe, Cristo es nuestra cabeza, Él por ser la Verdad, creció hacia abajo bajo los golpes de los ciegos integristas. A los que perdonó, eso que nunca se le olvide.

 

13. Ser Gay no te hace homosexual, como ser feminista no te convierte en mujer. Aclaro esto porque usted usa indistintamente ambos terminos como si fuesen sinónimos. Ser Gay es convertir tu homosexualidad en una reivindicación sociopolítica. Esa es una opción legítima para quien la quiera vivir. Pero no es una exigencia que todos tengan que compartir. De hecho igual que en el mundo feminista se ha llegado a realizar afirmaciones ilerantes, en el mundo Gay, ocurre lo mismo. De todos modos hace mucho rato que creo ya le he dejado claro que cuando considero que el ser humano es personasexual, todo este debate se vuelve inútil, un callejón sin salida que solo conduce a la confrontación. Ahí no está a mi juicio la solución del problema. 

 

    En fín monseñor, usted sabe mucho. Y probablemente lo que yo le diga no merezca ni su consideración. Ánimo en su nueva vida y al menos me alegra percibir que por fin parece que usted vuelve a estar “verdaderamente vivo”. Ser un Zombiee no es vivir en plenitud. Y Cristo si ha venido a este mundo es para que usted y todos podamos vivir en abundancia. Un abrazo. Siempre suyo Andrés Presbítero.

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