Andros presbítero Mysterium vitae
Andros presbítero Mysterium vitae

MAMMA MORTA para este mundo

Homilia en el día de su entierro: Sagrada Familia del año 2018

 

 

 

    Homilia para el Funeral de Carmen de León, amada por muchos, y algunos de ellos muy importantes para mi.

 

    Por los Ojos de Carlos se lo que habéis vivido estos días amargos y difíciles. Como un esposo ha aparcado su trabajo para estar junto a la mujer que ama, con la que tantas veces como un enamorado gustaba ir al mercado matinal del Esparragal. Como sus mellizos, tan amados por ella, han apretado sus almas para ser capaces de ver irse a su querida madre. Como Victor ha digerido un oceano de nervios para enseñarnos a todos que su cuerpo enjuto es más fuerte que lo que muchos eran capaces de pensar de él. Y mi querido Carlos, con ver sus ojos, y a veces, oir sus sollozos, me ha bastado para saber lo que su noble corazón estaba sintiendo. Despedirse de una “madre coraje” no es tarea fácil nunca, incluso aunque uno tenga la fuerza y la entereza de un león. 

    Así que en estas circunstancias solo puedo acudir al Evangelio para afrontar estos hechos, es lo único que se hacer y que para mí, realmente, merece la pena si quiero encontrar luz en medio de tanta sin razón, tanta injusticia y tanta oscuridad. Pues ahí radica el aliento de mis esperanzas. Es lo que ocurrió con aquellos dos que caminaban hacia Emaús.  

    Como ellos ¿Si hoy nos preguntarán que ha pasado? Respondería que ante nuestros ojos un Icono querido de Puerto Lumbreras ha tomado carne y hueso. Hemos visto a Carmen  convertirse en el Nazareno, cargada con una cruz que no merecía, una cruz que nos la ha ido robando poco a poco, desgastando su enorme fortaleza y su coraje. Y os hemos visto a este esposo y a sus cuatro hijos, convertiros en la Virgen que lo acompaña todos los miercoles santos en la noche, por las calles del Puerto, mi amado pueblo inolvidable. Os hemos visto afrontar impotentes su camino hacia el Calvario, con los ojos llenos de lágrimas contenidas, con vuestras manos abiertas ante un destino funesto, con vuestro gestos petrificados, con el estupor impreso en vuestras almas, presos de mil sentimientos encontrados, y sobre todo, amando hasta el final. Eso ha pasado. Los que hemos estado informados lo sabemos muy bien. Y los que nos hemos asomado en alguna ocasión no lo ignoramos. 

    Y ahora que os puedo decir como caminante por la vida como uno de vosotros, que también ha pasado por ver morir a su madre tras una amarga y larga enfermedad, y tras haber enterrado en su día a tres hermanos, de los que recuerdo dos entierros, y los ojos rotos de mi querida madre destrozada. 

    Movido por Cristo resucitado os preguntaré: ¿cual es el nombre de esa Virgen con la que vosotros cinco, su esposo y sus hijos os habéis identificado? ¿Acaso se llama la virgen de la impotencia? ¡No! Su nombre no es impotencia. Es la ESPERANZA. La esperanza que no se quiebra ante el sufrimiento ni ante la muerte. Daos cuenta del detalle que hoy nos convoca, el funeral de esta sevillana enamorada de su Cazorla del alma. Sevillana hasta la médula, la tierra donde la Esperanza de Triana lo es todo. La Esperanza más famosa de España entera. Así que si la impotencia de María os ha poseido estos días, ahora es oportuno que su Esperanza se apodere de todos vosotros.

    ¿Como se hace ese cambio? ¿como es posible transformar la impotencia en esperanza? Escuchando, conociendo y creyendo confiado en la palabra de Jesús que estuvo muerto, y ahora resucitado, vive por los siglos. Escuchar así la palabra de su Señor, llenó de Espíritu Santo, el vientre y la vida de María. Y de ahí brotó la esperanza, que la hizo fuerte, y la colmo de fortaleza en medio de la tribulación. Y la espada dolorosa que atravesaba su corazón ya no pudo matarla. La Fe en esa palabra divina la hizo superar el martirio anejo a la Cruz. No hemos de olvidar tampoco que Carmen, se nos ha ido el domingo de la Ascensión. Y este misterio que celebramos en este marco álgido de la Pascua, nos hace comprender que su destino último no es la nada, sino la gloria. Pues deja este mundo el día que celebramos que Jesús abre las puertas del Reino de Dios para todos los que lo quieran disfrutar. No será destruida sino glorificada.

    Escuchar y creer, te llena del Espíritu Santo, y es este susurro creador, el que enmedio de la nada, hace que la vida brote de nuevo en tu alma en medio del vacío atroz que la muerte deja en tí cuando pasa destruyendo la vida del ser que tanto amas. Es esa palabra que hoy te hace arder el corazón: “¡Volveré a veros!”, la que te recompone cuando de sus labios escuchas “amados míos me queda poco de estar con vosotros”. Es esa palabra, preñada de Espíritu Santo, la que te regala la “PAZ” que el mundo no puede darte. Es esa palabra la que te permite que tu corazón no tiemble ni se acobarde. “Me voy sí, pero volveré a vuestro lado”. Alegraos hoy porque yo no voy a una tumba, ahí solo se quedará mi cadaver, que ya no soy yo. Yo no estoy ahí: ¡he resucitado!. No me busquéis entre los muertos porque no me encontraréis nunca. Yo voy al Padre que es más que yo. Os lo digo ahora que sucede para que hoy más que nunca sigáis creyendo en la vida y en que merece la pena. Estas palabras de Jesús vivo y resucitado hoy las pronuncia tu esposa, esposo. Estás palabras hijos hoy las dice vuestra madre por los labios de Cristo Jesús. Ella habita en la Jerusalen celeste. Os volveréis a ver. Así que los que hoy lloráis seréis dichosos porque un día reiréis. Esa es la Esperanza que da nombre al Icono de la Virgen que estos días se ha hecho carne en vosotros. 

    Así es como la Palabra divina del Resucitado os hace fuertes medio del vacío y os prepará para afrontar el duelo, donde tendréis que luchar, contra pensamientos, sentimientos y conductas depresivas, pesimistas y nihilistas.  A imagén de esa Virgen, la Esperanza que sigue al Nazareno en Puerto Lumbreras, la noche del miércoles Santo. Duelo es luchar. Y Carmen os quiso y os puso en el mundo para veros vivos y felices. Así es como honráeis su memoria, y esta esperanza que os anuncio es el camino para ello. No os sumerjais en un noche de dolor perpetua. Esá no es su voluntad para vosotros hoy.

    Y esto es válido incluso hasta para los ateos. Porque un apóstol Tomás no creyó en la resurrección a la primera, y necesitó su tiempo, la compañía de los creyentes, hasta ser capaz de darse cuenta de lo mucho que aún le quedaba por ver y descubrir. Y poder él también, abrir en su pecho, una puerta a la esperanza. Porque nunca había dejado de amar el amor y la vida. Ese amor por ambas cosas es lo que nos acerca al Reino de Dios. Es el camino hacia la luz. Aunque aún no se vislumbre del todo.

    Así que en medio de dolor de perder a esta gran mujer que tanto os ha querido en este mundo, transformad la impotencia en esperanza como os acaban de enseñar. 

    Eso pasó camino de Emaús. Eso puede pasar aquí hoy con nosotros si actuamos como ellos. Los desesperados y sufrientes recuperaron la esperanza después de escuchar una palabra viva de los labios de Jesús. A partir de este instante supieron que su amor viviría con ellos todos los días hasta el fin del mundo, eso sí, de otra manera. Pues eso es lo que pasa con vuestra amada Carmen: esposo, hijos, familia y amigos del alma de ella. Ánimo pues. Y lleváos impresas en vuestro espíritu, como un mantra a repetir cuando os cerque el desánimo, estas palabras de Cristo, que hoy os dice vuestra amada Carmen a todos vosotros: “¡No os dejaré huérfanos! ¡Volveré a veros!.

 

Andrés Presbítero

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